Cristóbal Jodorowsky


 
 

Cristóbal Jodorowsky Trumblay (Ciudad de México,1965), es psicochamán, psicomago, poeta, pintor,escritor, cineasta, creador teatral y, ante todo,ser humano con un caudaloso camino terapéutico,
artístico y espiritual a sus espaldas. Ha estudiado psicoterapia y terapias energéticas en París. Desde niño recibió lecciones de curanderos, espiritistas y chamanes como la célebre curandera mexicana Pachita, en un recorrido vital donde lo acompañaron
los más inauditos seres. Se ha formado con sanadores en México, Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Indonesia Filipinas, e India, ampliando las técnicas terapéuticas del psicochamanismo y creando el
picorritual, donde se une el conocimiento ancestral con el pensamiento de hoy.
Durante más de veinte años trabajó como asistente de su padre, Alejandro Jodorowsky, junto a quienha realizado un intenso trabajo de sanación genealógica.
Con él aprendió la lectura del Tarot y las técnicas del masaje iniciático, también fue quien le transmitió la psicomagia y el psicochamanismo.
Cristóbal se formó en la escuela de Mimodrama de Marcel Marceau, en la técnica de Stanislavski, y en talleres del Teatro Laboratorio de Grotowski. Su formación histriónica continuó en el Acteur Studio
de John Strasberg en Paris. Fue el actor principal en el Teatro del Silencio, en Aurillac, Francia, durante cinco años. También se desarrolló como bailarín de danza contemporánea en la Compañía
Francesa L’Estampe. Interpretó a “Fénix”, el protagonista de la historia en la película de culto “Santa Sangre” (1985), de Alejandro Jodorowsky.
En la actualidad vive en Paris e imparte talleres y conferencias en varios países europeos y latinoamericanos.
Su trabajo como pintor ha sido expuesto en numerosas exhibiciones individuales en Francia y otros países europeos. Su primer libro, El Collar del Tigre, se publicó en España en 2007, en 2009 en Italia y es inminente su publicación en Francia.
Todo árbol genealógico es una manifestación divina perfecta, un maestro, un aliado. Nuestra labor es revelarlo como la bendición que
siempre fue y lograr agradecer cada detalle en él”.

La psicomagia es una práctica sanadora que actúa a través del símbolo, la metáfora y la belleza, esencialmente con el lenguaje de los sueños. Al dejar de considerar a la dimensión inconsciente como
un enemigo y perder el miedo a verse a uno mismo, uno puede descubrir los traumas que provocan sufrimiento. Sin embargo aunque uno sepa lo que le sucede y el porqué, no es del todo libre del dolor.

La psicomagia no pretende - como el psicoanálisis curar a través de la palabra convirtiendo los mensajes que envía la dimensión inconsciente en un discurso racional, sino enseñarle al racional a
manejar el lenguaje inconsciente.
Los procesos de nuestro cerebro son más simbólicos y analógicos que lógicos. Para éste, una fotografía no sólo representa a la persona retratada, sino que es ella misma. Considera a una parte como el todo,
proyecta las personas que pueblan su memoria sobre seres reales o cosas. En la psicomagia se le proponen al consultante acciones concretas, efectuar un acto simbólico que, de alguna manera, restaurará su memoria y le permitirá realizar lo irrealizable.
No obstante, para lograr que el acto dé un óptimo resultado, el consultante antes debe liberarse de la moral impuesta por su familia, su sociedad y su cultura. Si lo hace podrá por ejemplo, sin temor,
pegar una fotografía de su padre sobre dos sandías y las podrá hacer estallar a batazos. Su dimensión inconsciente dará por realizado el asesinato y la castración. El consultante se sentirá así más libre.
Aquello que nos atemoriza pierde fuerza en el momento en que dejamos de combatirlo o de alejarlo de la mente para integrarlo a través de un acto psicomágico que nos ayude a despertar y hacer de la vida un sueño lúcido lleno de conciencia. No basta con comprender el porqué de un conflicto. Hay que actuarlo, darle una salida al impulso al comportamiento repetitivo que nos dificulta la existencia.
Así fue como se creó la psicomagia, el psicochamanismo y, más adelante, el psicorritual.
Durante los últimos veinte años y hasta el día de hoy, Cristóbal ha realizado cientos de actos psicomágicos sobre él mismo, experimentando hasta qué punto con esa práctica era posible liberarse de tantos traumas e impulsos aparentemente incontrolables,hasta reestructurar la memoria.