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Hoy nuestras vidas están en constante cambio, con muchos
estímulosque procesar, aprendiendo cosas nuevas de continuo, normalmente estamos más volcados hacia el exterior que hacia
el interior, existe un claro desequilibrio.
Al actuar básicamente en función de las circunstancias
externas poco a poco vamos dejando de prestar atención a
nuestras señales internas y con el tiempo dejan de mostrarse
con la suficiente intensidad, nos terminamos haciendo
inconscientes.
Pero internamente se está creando un conflicto (una neurosis),
que se produce cuando lo que siento que tengo que hacer es
distinto de lo que realmente hago. Si no lo resolvemos
necesitaremos hacer una fuerza de contención, nos volveremos
tensos.
La meditación trabaja con la persona creando el espacio y los estímulos suficientes para que dichas señales vuelvan a
reaparecer, se hagan conscientes y así poder resolver los
conflictos adecuadamente, ser coherentes y relajarnos.
Como consecuencia mejorará nuestro estado de salud y bienestar.
La visión de Osho sobre la meditación Probablemente la mayor aportación de Osho ha sido su dedicación a la difusión
de la meditación. El veía que el hombre moderno tiene muchas
dificultades a la hora de meditar, y por esto ponía en duda
que los métodos tradicionales de meditaciones pasivas
fueran útiles para empezar a acercarse a la meditación.
Osho experimentó meditaciones de diversas fuentes (del mundo
del yoga, sufíes, budistas, tibetanas, taoístas, tántricas,
etc.), fruto del trabajo de millones de buscadores, y extrajo su esencia dándole un nuevo formato hasta crear las Meditaciones
Activas.
En ellas integra dos tipos de técnicas claramente diferentes,
unas que califica como métodos sistemáticos (que integran
el cuerpo y la mente), y otras denominadas catárticas en
las que se trata de dejar la mente a un lado y permitir
que aflore el mundo emocional para así descargar de
represiones al corazón.
La importancia que Osho dio al uso de la catarsis es lo que
más le ha caracterizado y diferenciado del resto de las escuelas
de meditación.
Según él, si sólo se trabaja con métodos sistemáticos la mente
se puede hacer muy poderosa, por ejemplo algunos yoghis
consiguen dominar el cuerpo de una manera asombrosa regulando
al mínimo el número de pulsaciones cardíacas. Pero existe el
peligro de que este poder se use para no dejar aflorar el mundo inconsciente a través del plano emocional, esta pugna se puede manifestar creando tensión y un estado persistente de control (inhibición)sobre lo que intenta aflorar de manera natural:
el dolor interno no sanado.
Muchas escuelas a la hora de meditar usan un objeto sobre
el que concentrarse (la respiración, el tercer ojo,etc.).
Osho propone en cambio el uso de una atención desenfocada,
observando todo lo que hay en el momento presente.
Lo argumenta diciendo que la concentración es una cualidad
de la mente, y la observación desenfocada es una cualidad
del alma (del testigo), si conseguimos marcar distancias
con la mente, observándola, nos resultará más fácil no
identificarnos con los pensamientos,con lo que sentimos,
con las relaciones, con los roles, con el cuerpo, etc.
Simplemente observas lo que ocurre, no te agarras a las
cosas que pasan a tu alrededor, no te apegas, estás en
tu centro.
Según Osho, con la meditación no sólo se trata de saber
estar hacia el interior en silencio, también debemos saber
estar activos en el exterior observando todo lo que nos ocurre.
El saber moverse hacia el interior y hacia el exterior es lo
que nos va a dar dominio y equilibrio a nuestra vida,
y así empiezas a dejar de sufrir, a relativizar todos tus
problemas, a aprender de todo, a no juzgar y calificar
las cosas como buenas o malas, empiezas a encontrar el
sentido de tu vida y a disfrutarla realmente.
¿Qué son las Meditaciones Activas?
Son técnicas que suelen durar una hora, tienen varias etapas
y usan un soporte musical. Se pueden hacer en grupo o de una
manera individual. Se denominan “Activas” porque suele
haber una primera fase de movimiento que posteriormente nos
facilita y conduce a otra fase pasiva de quietud y silencio.
Son un laboratorio donde simulamos nuestra vida, un espacio
que nos permite expresarnos, emocionarnos, danzar, cantar,
respirar, mirar, vibrar, estar en silencio, etc., siendo
testigos de todo lo que nos sucede.
La danza se usa muy frecuentemente, es un medio universal
muy eficaz para expresar lo que cada uno necesita y para
hacer aflorar el inconsciente.
Las técnicas principales rondan la docena y abarcan un
espectro de trabajo realmente amplio. Al no ser muchas nos
permitirá conocerlas rápidamente y poder seleccionar y
practicar lo que sentimos que más nos conviene de una
manera autónoma.
Desarrollan la sensibilidad, el estado de alerta, el tener
más claridad mental y autoconocimiento. Facilitan la conexión
con los sentimientos. Nos vuelve prácticos, eficaces y
espontáneos.
Algunas técnicas son físicamente exigentes y nos pondrán en
contacto con nuestros límites (incluidos los mentales), nos tonificarán, nos aportarán energía y vitalidad.
Como en cualquier disciplina es conveniente empezar a
aprenderlas en grupo bajo la supervisión de un monitor que
nos enseñe el modo correcto de ejecutarlas y que nos diga
cómo nos ve desde afuera, así le sacaremos mucho más jugo.
Se requiere una cierta constancia y regularidad en su práctica
si realmente queremos consolidar cambios. Es así mismo, muy recomendable y transformador, realizar algún retiro de varios días.