
Ser capaz de sentirse agradecido por cualquier cosa de nuestra vida, es también aceptarla tal como viene.
Agradezcamos lo que recibimos, lo que tenemos, lo que tendremos, y no desesperemos en las situaciones adversas.
El agradecimiento es la base para conseguir la felicidad.
Agradecer al universo desde el corazón aquellas cosas que tenemos.
Abrirnos a recibir y visualizar diariamente lo que deseamos (la ley de atracción).
Es positivo y muy bonito hacer una lista de aquellas cosas a las que estamos agradecidos y luego hacer otra lista con aquellas cosas que deseamos ahora.
Que tus deseos aporten algo que te haga realmente feliz, algo que desees profundamente, se cumplirá además con mucha más facilidad si tu deseo aporta algo positivo al universo.
Cada persona busca su método particular, y muchas cosas funcionan, un amuleto o piedra que llevas encima siempre como talismán o recordatorio, la oración, la palabra, el pensamiento, la meditación, el ejercicio, el amor, el poder de la visualización, la escritura, etc. Somos y atraemos lo que pensamos y visualizamos.
La energía de la mente se asemeja a un imán, crea ciertos acontecimientos, circunstancias y gente dentro de nuestras vidas y rechaza otras. Estos pensamientos son como corrientes magnéticas. Atraes a tu vida lo qué piensas con frecuencia. No significa que cada pensamiento conseguimos materializado. La mayor parte de los pensamientos son débiles y no se repiten bastante tiempo para ganar suficiente fuerza.
Visualizando y pensando con la concentración, el deseo y la fe, y la repetición de estos pensamientos a menudo, destilas energía de gran alcance. Tus pensamientos atraen a ti a las personas que están en tu sintonía. Este proceso también aumenta tu conocimiento y percepción de cualquier oportunidad conectada con tus pensamientos y te llena de la energía.
Y recuerda, gracias.