
Mi admiración a una persona que sufrió el efecto de una medicación que también ofrecieron a mi madre y que gracias a su intuición rechazó, en aquellos meses nacieron muchas personas sin brazos como es el caso de Tony Melendez.
Tony tiene una fuerza increíble y está haciendo mucho bien, con su mensaje alentador.
Tú puedes, si tú quieres, tú puedes.
Para él sólo el hecho de levantar las manos ya es un milagro.