Eudald Carbonell


 
 

En dos localidades de Hérault, en el sur de Francia, se han estudiado fósiles de mamíferos pertenecientes al Pleistoceno inferior. Esto no sería noticia si no se hubiesen hallado asociados a una antigua industria lítica, tallada por los homínidos que habitaron este valle hace más de 1,5 millones de años.

Cada año que pasa se hacen nuevos descubrimientos que ratifican que la actual Europa fue poblada a inicios del Pleistoceno inferior, hace más de un millón de años. La revelación por nuestro equipo de los restos de homínido de la especie Homo antecessor, en el yacimiento de la Cueva de la Sima del Elefante, de 1,3 millones de años, sirvió de lanzadera para encontrar en Europa yacimientos de gran antigüedad.

Este mes, la revista paleontológica 'Paleovol', publica un artículo firmado por un equipo encabezado por el investigador Jean-Yves Crochet donde se dan a conocer nuevos fósiles.

El yacimiento donde han aparecido se encuentra ubicado debajo de una capa basáltica que ha sido datada por Argon 39- Argon 40 utilizando doce muestras de lava que recubren los restos fosilíferos. Por lo tanto, los sedimentos inferiores deben de tener una edad mayor a la formación de esta capa, que es de 1,57 millones de años.

En uno de los sitios estudiados se han encontrado 20 artefactos líticos pertenecientes al Modo 1 u Olduvaiense. La técnica de obtención de lascas proviene de la talla unidireccional y multidireccional sobre soporte de basalto, cuarcita y sílex fundamentalmente.

La fauna que acompaña estos artefactos de factura humana se compone de restos de équidos, cérvidos, proboscidios, carnívoros de la familia de los cánidos, mustélidos, félidos, hiénidos, lagomorfos, roedores, insectívoros reptiles, etc. El análisis de estos restos permite establecer que los homínidos de Lézignan-la-Cèbe vivieron en un paisaje abierto, pero con formaciones arbóreas, y en un clima cálido y relativamente húmedo.

Seguramente, no hará falta que pase mucho tiempo para que se produzcan más descubrimientos sobre esta humanidad tan antigua que ha poblado el viejo continente. Nuevas prospecciones, nuevos estudios e investigaciones confirmarán que la presencia humana en Eurasia se pierde en la noche de los tiempos.

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