María Luisa Elío Bernal

(1926-2009)


 
 

“En aquellos días en que ocurrió, aún era yo muy niña, qué
diera yo por ser tan niña ahora, si es que acaso he dejado
de serlo. Y entonces, había algo en las calles, algo en las
casas, que después desapareció con aquella guerra,
aquella guerra que aún veo por los tejados de las casas,
aquella guerra que apareció un día en el grito de la
mujer.”
María Luisa Elío.


LA VOZ DE UNA NIÑA DE LA GUERRA


María Luisa Elío -oriunda de Pamplona, es la autora de la idea original, de raíz autobiográfica-, del guión de En el balcón vacío (1962), la obra más importante de su marido el poeta, escritor y cineasta Jomi García Ascot, escrito en colaboración con Emilio García Riera (ibicense también exiliado). La película dedicada “A los españoles muertos en el exilio”, expone en tono intimista y patético a la vez las vivencias y recuerdos de Gabriela (María Luisa Elío), evocando su infancia y la súbita irrupción de la guerra española en su vida, a los siete años de edad. Recreando la subjetividad de unas percepciones fragmentarias (la desaparición súbita del padre, la fuga a través de un bosque desde la España nacionalista a la republicana, la noticia del fusilamiento del padre, la llegada de la familia al sur de Francia y el exilio a México). En el balcón vacío obtuvo el Premio de la Crítica en el Festival de Locarno y el Giano d'Oro en el Festival sobre Cine Latinoamericano de Sestri-Levante.


La actriz, escritora y promotora cultural María Luisa Elío Bernal nace en Pamplona el 17 de agosto de 1926 y fallece en Coyoacán, Ciudad de México, el 17 de julio de 2009. Su padre, Luis Elio, juez municipal, presidente de uno de los jurados mixtos y hombre de izquierdas, al día siguiente de la rebelión militar del general Franco, fue detenido en su domicilio, ante su mujer e hijas, por dos policías y dos falangistas. Pasó la guerra escondido en una casa, alojado a veces en un armario e incluso su familia le llegó a dar por muerto. Pudo reunirse con su mujer e hijas, en París, de donde prosiguieron el camino del exilio, viajando a México en febrero de 1940. Allí María Luisa Elio se relaciona con intelectuales exiliados como Emilio Prados, Luis Buñuel, Jomi García Ascot, y también con mexicanos, como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Estudia teatro en la academia de Seki Sano, participa en el grupo Poesía en Voz Alta y colabora en periódicos y revistas, como el suplemento de Novedades y la Revista de la Universidad. También escribe cuentos, guiones de cine y trabaja en la televisión mexicana y en varias películas. Acompaña a su esposo en su viaje a Cuba , donde García Ascot rodaría dos de los cinco episodios previstos del filme Historia de la revolución (Un día de trabajo y Los novios). Los dos episodios rodados, unidos a Año nuevo, realizado por Jorge Fraga, compondrían la película Cuba 58 (1962), una de las más significativas del nuevo cine cubano.


El Nobel colombiano Gabriel García Márquez dedicó su novela más reconocida internacionalmente Cien años de soledad al matrimonio, con esta sencilla dedicatoria: “A Jomi García Ascot y María Luisa Elío”.


María Luisa Elío regresa a Pamplona, en el verano de 1970, acompañada de su hijo Diego, de siete años de edad. A las vivencias, nostalgias y recuerdos que surgieron en este viaje se debe su novela Tiempo de llorar (1988). “Lo recuerdo todo -nos dice la escritora-, lo recuerdo como si el tiempo lo hubiera roto y las piezas no encajaran ya unas con otras”. Más tarde, como colofón de aquel viaje publica Cuaderno de apuntes (1995).


En el exilio, la niña de la guerra se hizo mujer, sin dejar de recordar a su tierra natal, y cuando la reencuentra, después de tantos años, exclama: “Y ahora me doy cuenta que regresar es irse”.

Francisco Arias