
La Paz es posible, la Cultura de la Paz es un opción no sólo posible, sino urgente y necesaria. El horizonte está lejos pero lo vemos y por lo tanto existe. Nadie sabe cuando llegaremos pero lo que verdaderamente importa es si nos estamos acercando, tenemos la obligación de construir una Sociedad mejor.
Tenemos la necesidad de tomar una actitud realista pero a la vez ilusionarnos en la búsqueda de la paz, todos debemos ser sus constructores mediante valores de Solidaridad, Tolerancia, Libertad y Justicia Social.
Sólo hace falta observar nuestro entorno para ver que resolver los conflictos como se hacía antes ya no sirve, nos hemos de acercar a la seguridad desde una perspectiva diferente, y no contemplar que la solución a los conflictos siempre pasa por el uso de la fuerza. Esta visión de hacernos creer que la violencia puede ser útil para resolver los conflictos es la denominada violencia cultural y en realidad busca justificar el uso de la violencia directa.
La guerra es la culminación emblemática de la violencia. En la actualidad hace falta una visión muy compleja. La guerra es un hecho social y, por lo tanto, si la valoramos desde esta perspectiva, también es un hecho evitable.
Prevención y negociación son la clave.
La violencia armada, al contrario del que habitualmente se piensa, produce su mayor número de víctimas a través de las armas ligeras. Las estadísticas son alarmantes, cada minuto una persona es víctima de la violencia armada y cada año cerca de medio millón de personas mueren, la mayor parte mediante este tipo de armas. Estamos hablando de revólveres, fusiles, etc. esto nos recuerda que hay una máxima: cuando hay un arma, hay un problema.
Los ciudadanos queremos la seguridad del bienestar, no la de las armas, estas lejos de dar seguridad, significan además un gasto que nos priva de cubrir otras necesidades como por ejemplo la sanitaria y el bienestar. También el hecho que la gente muera de hambre, es una forma de violencia, la denominada violencia estructural, hay tres tipos de violencia existentes: violencia directa, cultural y estructural, forman una clase de pirámide en la que se retroalimentan entre ellas en un ciclo cerrado.
Ramón Texidó