Animales de compañía

Un amor sincero y desinteresado


 
 

Animales de compañía en personas de edad avanzada.

A Rita le gustaba ir a buscar el pan a un horno que había dos calles más allá de su casa. Mientras caminaba por la acera aquel día tibio de Abril, sentía otro Abril en que su madre la mandaba a comprar una barra de kilo (cuánto pan se comía antes, pensaba) de un pan buenísimo que entonces hacían en una panadería de aquel barrio de Mislata. Qué bueno era aquel pan mojado en aceite ..aún se acordaba de su madre que la apuraba para que se comiera más porque estaba muy flaca y siempre sus dos hermanos estaban más fuertes que ella.
Sonrió mientras pensaba cuántos había llovido desde entonces. Isabel , su madre, hacía muchos años que no vivía , ella aún oía su dulce voz esa mañana mientras iba a por el pan, hay que ver cómo la sentía aquel día en su alma solitaria como una punzada .
Los ruiseñores entonaban una melodía mientras ella andaba enredada en sus pensamientos.¡¡Abril!! ..La primavera la notaba con nostalgia aquella mañana. En el horno había un chiquillo de pocos años alborotando y casi la hace caer. Ella le sonrió a la par que notó que sus rodilla había estado a punto de sucumbir. Hace tiempo que esta rodilla no está muy fina, pensó. Su único hijo, Javier le había dicho: hazle caso al médico , ve a la piscina para ponerte fuerte, “el Dr ferrer te lo ha dicho por tu bien, mamá, ve y te encontrarás con gente de tu edad y a la vez te pondrás mejor de tu artrosis”.
Eloy , su hijo vivía en otro pueblo a 30 Km. con su esposa. Ella lo iba a ver una vez cada 15 días cogiendo un autobús y casi todos los días la llamaba él o su nuera. Alzó la vista y a la vez que oyó los jilgueros le vino el rostro de su esposo también fallecido hacía años. Cómo le hacía falta aquel Abril Manuel pensó.
Mientras volvía camino a su casa con el pan, una vecina la abordó : “Rita, para un momento ¿has tenido alguna vez un perrito? Rita escuchó atentamente . La hija de la vecina de piso tenía cuatro cachorros de una perra mediana que había procreado sin que sus dueños tuvieran ese plan previsto, involucrado sus vidas en un buen lío ..en fin , quería que se quedara uno de esos cachorros. Ella no estaba dispuesta porque eso generaba un montón de cuidados que ella no estaba dispuesta a asumir. Al día siguiente uno de los cachorros, una preciosa perrita de color canela regordeta ,se coló en su balcón a través de la terraza y Rita se encontró con su cesta de punto vacía y la perra con una madeja amarilla en la boca y toda las demás madejas de lana enredadas entre sus patas de tal manera que apenas podía andar del enredo que se había hecho. No se sabe cómo ocurrió el hechizo pero mientras Rita desenredaba la lana de sus patas algún sentimiento inesperado se enredó en su corazón.
Pompa se había hecho la dueña del corazón de Rita.

Sábado, 15 de Octubre.

Rita paseaba con su perrita , iba a comprar pan pero ya había pensado dejarlo encargado para ir a pasearla e ir a recogerlo después..Hoy no podía pasearla mucho rato porque venía su hijo. Ya antes de salir , Pompa ya le había dado tantos lametones que Rita se sentía contenta al ver además aquella mirada de infinita gratitud porque su ama la iba a sacar a pasear. Rita adoraba aquella manera de doblar la cabeza como si se tratara de una persona. Pompa era única para Rita, sentía que ningún otro perro podía hacer todos aquellos gestos que su can le dedicaba en exclusiva. Su hijo y su nuera llamaron a la puerta a la una. Eloy percibió una madre renovada, con más energía, con menos quejas de dolores, había recuperados su alegría y notaba que volvía a ser casi la de antes de que su padre muriera. No se lo dijo a su madre pero cuando recogieron la cocina después de la comida y Pompa se arrellanó en el regazo de su madre dejando sus orejas largas apoyadas en las manos de Rita, mientras ésta le acariciaba y sonreía , notó que aquel cachorro había hecho por su madre todo lo que ni él ni el médico ni las recomendaciones de todo el mundo habían logrado. Su madre había rejuvenecido de alguna forma, Rita se sentía contenta otra vez.

Un animal de compañía en una persona mayor aporta muchísimo más de lo que nos imaginamos. Le da un cariño diferente al de un familiar querido pero constante, sincero y desinteresado.
Mueve a la persona mayor a tener una actividad que a veces ha abandonado por falta de incentivo, le da el quehacer necesario para combatir el abandono de actividades por desmotivación que sufren a veces los mayores: hay que lavarlo, procurarle alimento y agua, recoger sus cacharros, enseñarlo, llevarlo al veterinario. Hace que el dueño deba pasear, salir fuera de casa,, pasear todos los días ,tomar la luz solar que calcifica sus huesos.
Mientras pasea al perro, el anciano también es paseado,..es recíproco ....una acción arrastra a la otra y la compañía es real.
La soledad se mitiga, el cariño produce un efecto antidepresivo y sedante. la ilusión ayuda a vivir . Un perro, un gato , especialmente entre todas las mascotas favorecen de una forma indiscutible a aquello de poner “vida a los años” y no años a la vida.-

Antonia Sánchez