
Cuando pensamos en águilas, pensamos en grandes aves. Por eso nos sorprenderíamos al descubrir que hay águila de todos los tamaños. Desde la pequeña aguililla australiana (Hieraaetus morphnoides) hasta la majestuosa arpía mayor (Harpia harpyja).
Cualquiera que sea su tamaño, todas las águilas son grandes depredadoras. Eso significa que comen otros animales, pero muy rara vez otros animales se las comen a ellas. Las águilas capturan mamíferos, peces y otras aves.
Todas las águilas son diurnas y están presentes en todos los continentes, excepto en la Antártida. Así, pues, viven en muy diferentes hábitats. Pueden encontrarse águilas en desiertos, selvas, pantanos y bosques. Algunas viven junto al mar y algunas en zonas montañosas.
Estas grandes aves necesitan grandes áreas en las que cazar. Por esta razón, cuando el hombre destruye los ecosistemas o acota territorios para construir, las grandes águilas son de las primeras en desaparecer.
El águila culebrera tiene dedos cortos y fuertes con los que sujeta a las escurridizas serpientes, que suele tragarse enteras.
El águila pescadora y los pigargos presenta almohadillas rugosas en sus dedos para poder sujetar a los resbaladizos peces.
Las arpías tienen enormes garras que utilizan para inmovilizar presas muy grandes. Éstas llegan a medir hasta 13 centímetros. Cazan grandes loros, perezosos, monos y pequeños ciervos.
El águila perdicera es capaz de capturar presas volando boca arriba. Se lanza contra otras aves volando por de debajo de ellas, se da la vuelta y las agarra. Aunque la mayoría prefieren lanzarse desde arriba o atrapar a sus presas en el suelo.
Información extraída de la enciclopedia ZooBooks.