El abuelo

Pasad quiero deciros algo…


 
 

Teníamos trece años cuando la situación financiera de nuestros padres se derrumbó y tuvimos que trasladarnos a vivir con nuestro abuelo paterno, viudo desde hacia cinco años. El vivía solo en una casa antigua de techos altos y suelo de madera. Nos recibió en la puerta de su casa un día de caluroso verano, en mangas de camisa.
- Bienvenidos pasad y dejad el equipaje por ahí, luego os acomodáis, ahora tomad un vaso de refrescante zumo de limón, que os sentará bien…y vosotros como habéis crecido ya, casi ni os reconozco, pero pasad, pasad.

La vida en la casa pasaba tranquila nos acomodamos a los hábitos del abuelo y los días eran agradables.
El abuelo se comportaba de una manera normal salvo cuando se encerraba en su despacho a fumar y leer sus densos libros, se le cambiaba la expresión era como si entrara en otro estado mental.
Un día pasábamos mi hermano y yo por la puerta entreabierta del despacho y el abuelo nos llamó.
-Pasad quiero deciros algo…
Marta tú ya te estás haciendo una mujer y tus inquietudes cambian con tu edad, veras que ante ti se empieza a abrir un mundo nuevo, no pierdas el rumbo… Pablo tú estas menos desarrollado que Marta, aunque tenéis la misma edad, es normal los chicos tardan un poco más en dar el estirón, pero no te preocupes verás que en unos años sois un hombre y una mujer formados. Lo que realmente os quiero decir es que he estado aguardando el momento adecuado para haceros saber algo importante, algo que os concierne directamente a vosotros. Pero poneos cómodos y os cuento…
Hace muchos años ya, mi abuelo me hizo partícipe de un secreto que ha ido pasando de abuelos a nietos durante siglos, como mis únicos nietos que soia tenéis ese derecho, yo quiero avisaros que os preparéis, ya que cuando cumpláis 17 años os entregaré el legado que mi abuelo me entregó a mí y vuestras vidas cambiaran.

-¿De que se trata abuelo? (pregunte yo).
-Por ahora solo puedo deciros que es un conocimiento que os hará ver el mundo de otra manera y que tendréis que haceros más responsables de vuestros actos.
Con esa incógnita nos dejó y ya no volvió a sacar el tema hasta un año antes de que cumpliéramos los 17.

Nos fue a buscar al salón y nos llamó.
-Marta, Pablo,venid quiero hablar con vosotros…
-¿Recordáis lo que hablamos hace tiempo sobre el legado que os tenía que dar?
-sí lo recordamos. Dijimos al unísono
Pues ha llegado el momento de que os diga algo más. Espero que lo que hablamos en aquella ocasión os haya hecho pensar. Ahora quiero deciros que todo en el universo es vibración, que todo lo que vemos son pequeñas partículas vibrando y que depende de nuestra capacidad ver una cosa u otra. Pensad en ello, ya hablaremos…
Así nos dejo intrigados con lo que nos quería hacer llegar.
Pregunte a mi hermano.
-¿Pablo, tu entiendes lo que el abuelo quiere decirnos?
-No muy bien, quizá que hay otra forma diferente de ver el mundo…
-Eso pienso yo, ¿pero porque eso de la responsabilidad…?
-Tal vez sea que si ves de esa otra forma, puedes ver cosas que afecten a otros.
-Quizá sea eso…
-Quizás.

Francisco Javier Retuerto