Nívea

al ser como esa nana mágica


 
 

Blanca, nívea, delicada,
abres tus ojos
y haces accesible mi aproximación al arte

mi mirada, osada,
goza y te besa,

parece que, loca, la sangre
quiéraseme salir de las venas.

En tu naturaleza se ven
los poros que por el frío se incomodan
estremecidos y que trémulos rutilan
a modo de picos de múltiples olas

otra clase de placer, ver cómo te excitas
desde mi enamorada humanidad
que hace mucho dejo de estar sosegada

solo sé
que, con el reflejo que emanas,
veo aquello que quiero y me falta

y caigo en pleno hechizo
al sentir el paso sanguíneo
cuando por los míos pasan
tus labios que, en braille,
te traicionan diciéndome cuanto me amas.


Hoy no has tardado
ya estas aquí cerca,
y por ello, no llueve más aquí dentro
que afuera

no, así no tendré ya...que recurrir a la nigromancia
por querer besar a mi bella
estando ella tan lejana

ni tener que llenar de agua el barro
para atraer su cara a la charca
y poder besarla

si se demora,
sé que es para ponerse más bella

es como una Luna
que va cambiando y no es la misma nunca,
coqueta,
llegándose y haciendo equilibrios por las estrellas.


El día sé lo que trae
la noche es un enigma
donde se nos puede antojar cualquier cosa

dos, que en cuanto a sentir no conocen parada
amándonos sin final,
incluso más allá de la madrugada

tú y yo
diluidos en litros de goce
nos bastamos
con tan solo dos metros cuadrados
para ambos
(sin contar las almohadas).


Cuanta verdad
el que sean de líquidos nuestros cuerpos
…y se les nota...
...que la Luna nos goza
y el Sol tiene celos

por el hierro de nuestras sangres
que, transformándose,
es un acero que sin piedad nos atraviesa
y pido que vuelvas a ser "mil caricias"
para este estado de amor
que, en adorarte, se obstina.


Déjame penetrarte hasta las vetas
verás que seré el mejor,
libando de tus humores mientras mis dedos te rocen,
ni casi me sentirás, al ser como una brisa
mis brazos...cuando mis manos te toquen

sucederá que no querrás salir
de donde ocurre todo
...aquí dentro

al convertirme
semejante a un sueño que disfrutas
y se va, sin ruido

...al ser como esa nana mágica
que te cantaban de pequeña
...y tú...embobada
...escuchabas en silencio.

narrativa en prosa – derechos reservados.

Domingo Sánchez