Han sido muy amables costeándonos el viaje desde Colombia para que podamos presenciar este acto tan solemne. No paro de agradecer a todo el mundo sus constantes muestras de atención, pero Ernesto no está siendo nada educado, ni se digna mirarlos cuando se le dirigen, parece que se ha propuesto hacerme sentir incómoda. Tantos años viviendo juntos y aún no me he acostumbrado a su mal carácter.
La verdad es que mi hijo John tiene razón, la gente de este país es muy acogedora, , no me extraña que se haya sentido como en casa desde el principio. Aún recuerdo cuando nos soltó excitadísimo que en adelante su única patria sería la española, Ernesto se enfadó tanto que dejó de hablarle durante un año entero. ¡Qué difícil ha sido siempre este hombre!.
Nunca antes había estado rodeada de tantas personalidades. Me temo que Ernesto y yo no estamos a la altura, pero con las prisas no pude entretenerme en ir a la peluquería y mucho menos en comprar ropa para los dos.
Ahí viene la banda de músicos. Cómo lo harán para tocar y desfilar al mismo tiempo sin perder el compás. Son tan jóvenes y guapos como mi John, de hecho cualquiera de ellos podría ser él, la verdad es que resulta fácil confundirlos cuando van vestidos de uniforme. No hay duda, los soldados lucen muchísimo más que los generalotes esos que han pasado en primer lugar cargados de condecoraciones y de años. Mira que detalle se paran delante nuestro para tocar el himno.
¿Quién será ese señor que nos habla ahora desde la tarima?, sin duda debe tratarse de alguien muy importante . Me estoy empezando a encontrar mal, no logro entender casi nada de lo que dice. De vez en cuando suelta algo sobre Afganistán y sobre la gran labor de nuestro ejército, pero casi estoy deseando que se calle, yo sólo quiero ver pasar a mi pequeño, a mi John.
¡Dios mío por ahí viene!, creo que me voy a desmayar, las piernas no me sostienen y la cabeza me da vueltas. Ernesto mi amor, gracias por el abrazo y por el beso, me estás ofreciendo el aliento que preciso para no perderme este momento.
Ahí viene mi niño, cubierto por la bandera y rodeado de flores. No me han dejado verlo, me han dicho que no le voy a reconocer, que es mejor que guarde el recuerdo de cuando estaba entero y no como ahora partido por todas partes como un muñeco roto. Se me nubla la vista…