
Este año sigue estando lleno de acontecimientos, unos buenos y otros no tanto, pero en la belleza de ambos sexos, la cirugía está a la orden del día. De mujeres gordas salen sílfides, de primas apetitosas. Del aspecto natural se les saca barriga y operando en la foto otra vez para sacar los "penjois". Se borran las arrugas que luego se esconden detrás de las orejas, ya que no tiene mejillas les llenan. En las narices, si son grandes, se les quita personalidad y si son "chatitos" se los alargan. Los pechos se modelan a gusto del consumidor. El botox, tan de moda, transforma sonrisas maravillosos en muecas, que se arreglan después engordando los labios que se convierten petoners. Todos los sacrificios son pocos para crear auténticas maniquíes en serie.
Los hombres, ni digamos, se acicalan tanto o más que ellas. Si son calvos los toman cuatro pelos de la nuca y les inyectan en la calva, debiendo llevar gorras un tiempo, hasta que crezcan, para no parecer un huerto, aunque vale la pena es todo un éxito. Jóvenes y viejos compiten con las féminas ya los que quieren cambiar de sexo, sus pechos superan a las de las hembras arregladas o no. Todo parece poco para llegar a la perfección y triunfar en las pasarelas, la televisión y otros medios. Su meta, en algunos, se pueden forrar con el amor de una mujer madura. En otros, su ilusión es ligar con una jovencita.
A Venus y Adonis los vuelve locos la fama y su capital.