La duda de un despertar


 
 

Hoy me hallo dispersa, ausente.
Soy una gota en el mar intenso,
una sombra sin dueño.
soy ese alma indómita
en un mundo irreal.
Una nota sostenida
en un pentágrama sin fin.
Una solitaria que avanza,
sin camino ni espejo.
Un espejo en el cual
yo despoje mis vestimentas
de Quijote temerario;
abandonando mi yelmo y mi coraza,
para mostrar cuan frágil
y delicada dama se halla.
Soy una cazadora furtiva
de estrellas.
Como el búho que no puede ulular,
hoy sigo acordándome de ti.
Dentro de mis recuerdos
la dulzura de tus palabras;
pensando que cuando la ciudad
este en calma acudirás
de nuevo a mis sueños,
para trenzar mis rizos
y acunar mis miedos.
Quizás solo fueron eso, sueños.
Como los sueños que se recuerdan al despertar,
o como los sueños que después
de soñados y vividos
van al limbo del sueño sin sueño...
Dichosa me hallé,
por tu hacerme participe de ellos.
Y dime, ¿cuándo recordar no pueda,
dónde mis recuerdos irán?.
Quizás todo esto fue mentira,
pero también es mentira
hablar de lo desconocido.
Es la historia sin final,
es el mar sin sal.
Son cosas de una razón
que ante ti se desvanece.
Por que dime:
¿Si el Quijote no fuera de verdad;
que tendía de interesante la realidad?.

Olga Torra