
Hoy acordarme de ti es mi propósito.
No sé si tendré espacio, pués me he quedado enfrentada a los proyectos de mi pasado, y a este espejo inmaculado que me dice; ven despacio.
Recuerdos del ayer; y aunque los años hicieron mella en ellos, aún siguen latientes de pasión.
No puedo dejar de estremecerme al recodarte, al verte una y otra vez. Escucho tu cálida y confortante voz;
esa que la vida, caprichosa quiso arrebatarte.
Estás ahí todo el tiempo. En mis pensamientos, en mi memoria, en mi raciocinio.
Voy siguiendo caminos, voy dejando los vinos. Voy volviendo a la vida. Desde la nostalgia miro al futuro, con el anhelo de una niña.
Lucecitas que se iluminarón; esas, que debió encender un hada.
Aún recuerdo como si fuera hoy, esa fría manana de otoño. Tu corazón fatigado y triste se paró y emprendió un largo viaje sin retorno.
Extraño para mí, pero yo no te acompaño. Me quedo quieta, muda, inmovil. Así será mejor. La vida sin ti se me hace rara.
Desde que te has ido, el corazón me desabrigo. Ha llorado tanto tu ausencia.
Tendrías que verme hoy, soy el Quijote sin yelmo ni coraza, así que puedes verme el alma. Muchas veces estoy en quietud y calma, renovada juventud, pero la vida, sin ti se me hace rara.
Un faro seguirá encendido en mi horizonte, para que veas que sigo acodandome de ti.
Soy una mujer sola, solitaria. Un punto rojo en el calendario.
Hablamos poco, en nuestras cartas, en nuestras conversaciones, o viendonos cara a cara. Peró tú, eras esa mano que nunca estuvo harto de mis excesos, de mis desvaríos, de mi orgullo. Por eso, tú eres la mano que hoy escribe, por que estos versos son tuyos.
Tú me conociste dos veces. Una llegada casi al final, más allá de toda memoria y raciocinio; y otra ya recuperada, pero carcomida por el vicio.
No se si he llevado una vida poética, aunque he tenído la tentación y el alma bohemia, también he tenido divinidades pretensiosas y aires glamourosos, pero en mi rebeldía, nadie me confunde con una artista.
Todo cambia a mi alrededor y mi alma obstinada sigue en desacuerdo. Por que mi existencialismo es diferente al del humanismo.
Alguién debió escribir algún día, lo de humano, demasiado humano. Ese alguien seguro que era como yo, un cazador furtivo de estrellas
Te fuiste; y cientos de preguntas invaden mi alma.
Preguntas que el lector agradece: ¿por qué el viento las hojas mece?.
¿Por qué no llega la primavera y estamos esperando en una estación cualquiera?.
Preguntas que el autor se merece: ¿por qué estoy sola y sin compañia?. ¿Por qué el sol mengua y la luna crece?.
¿Por qué es de día y me siento de noche?.
En un mundo lleno de apariencias y hipocresias, dejame que te llame único y genuino. Autentica sinceridad y fuente de paciencia.
Hoy te he vuelto a hacer caso y escribirte amandoté es mi intención. No puedo parar de escribir, no puedo parar de existir. Este sentimiento me desconcierta. Este miedo a la eternidad, mi vida resume.
Hay veces que me asemejo a una ignorante, y sigo sin saber por que te fuiste sin decirme algo al oido; y tu nombre que se apega a mí mientras minuciosamente me dejó ir de tus manos heladas.
Hoy te digo adios. Hasta pronto amigo, hasta pronto amado. Hasta pronto mi progenitor.
Yo solo entiendo ya maduro, de verdades y sinceridad. De amistad que no cuesta nada, de amor que no se compra.
De cariño y afecto que tan sólo cuesta un sello, una dirección.
Veo que el mundo de mí dimite. Aún recuerdo el calor de tus caricias, el olor de tus cabellos, y el cobijo de tus abrazos, por eso escribo con ilusión el remite. Para que me contestes de alma a corazón.
Hay cosas que ya no digo; de la dulzura al desazón. ¿Qué quieres que te diga?, que a traves tuyo soy sincera y me descubro como soy. Que hablo conmigo misma y tú eres el interlocutor creador, pués veo a través de mí, mirando con el color de tu cristal.
No sé que hago en este mundo ni como me clasifico; lo único que se, es que te quiero y estos versos te los dedico.
Mis manos estan vacias, pero llenas de tacto. No es raro que me pase los días buscando el lugar exacto, tal y como tu querías, y que sólo vea otear que no se que hay en este partido trás el pitido final.
Quizás tan sólo sea un, hasta luego. Entonces, a algún dios te apego. Con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas.
Ahora se ha encendido un fuego; son tus ojos diciendome hasta la vista. Sin resentimiento queda el alma de un niño; entonces quiero hacerme pequeña, porque de mayor todo es tédio y rencor. Filosofía barata que del horror te desata. Cosas tribales, para acabar con mis males.
Ha llegado la hora del cambio, y yo en cambio sólo me muevo a ratos.
Y dime: Las lucecitas del alba ¿quién las creo?.
La mano que te salva, ¿quién te la tendio?.