Lo he permitido.....

pues a tientas te busco y te maldigo,


 
 

Con descaro y sin premoniciones he permitido que surques mi nombre con el tuyo, y me dividas hasta el alma, y me mires desde lejos, mientras camino entre un abismo y tu cuerpo de morena.

Con letargo y sin vergüenza he permitido que mis pasos se conviertan en tus pasos, y se hunda mi andar entre la espesura de tu vello y el aroma de la sierra de mí pueblo, que hierbe entre el ocaso de tu vientre y que brota desangrando a mitad de la batalla.

Con quebranto y voces bajas he permitido que la noche se convierta en tu guarida y a mí me acuchilla el desamparo y la penumbra, pues a tientas te busco y te maldigo, extraviado en la indolencia de tu falda.

Con mi boca mordiendo tus palabras, he permitido que se queden vagando entre paredes los versos que dijiste pegada a mi espalda, oyendo mis latidos como de animal que agoniza, que muere y se desgarra sin remedios y sin prisas…

Si, también he permitido que no haya silencio más puro y más eterno que el que me dan tus ojos color negro, cuando te hablo de mi vida, de las horas ya pasadas, de las cosas que se rompen, de las rutas, de mi cama…

Al final he permitido que desgajes la memoria que tenía reservada a tus recuerdos, para que me olvide de la historia que contamos con los besos, y entonces casi sienta que sólo soy un mal momento, un mal presagio, un sortilegio, que no te amé, ni viniste tres veces por semana, Y dirás entonces que es mentira que hubo lluvia que golpeara esta ventana, que volara hasta perderse, que de a poco fuera nada…

Raúl Barceló Carreola