
La noche era esto, y esto era único.
El instante irrepetible donde los pensamientos se agitan
se turban, se consuelan en la caja de la mente.
Un océano a solas con mis hombros,
con todo lo que uno puede cargar en ellos.
Comprender el camino es el tránsito obligado
de la lucha que tiene la distancia de la vida misma
llegamos solos a la vida ,y del mismo modo partimos.
La vida nos transita
y tenemos la obligación de atravesarla,
como un barco en una tempestad,
en medio del océano que espera la calma.
Todo esta ahí, la vida nos anda,
la hora es siempre la indicada
el naufragío casí siempre resulta parturiento,
pero sólo hay que mantener el timón,
el viaje es inesperado.
La orilla del mundo contempla la tierra ausente
en los ojos de un niño.