
Recuerdo la primera vez que les vi. Fue el vaticinio de un mundo peor. Ella hipnotizada por sus encantos y el, como un mago, haciéndola desaparecer sin ni siquiera tocarla. Estaba escrito que dos mundos tan diferentes nunca llegaran a cruzarse, pero a veces la vida tiene su propia idea del destino.
Desde ese primer encuentro, Adela perdió la cabeza, no podía ver más allá de su propia obsesión, la que la llevaba a los límites de la locura. Escribió en su diario: "Siempre soñé con el principe azul y cuando Román apareció, creí caer en el más profundo de los sueños para solo querer despertar con su beso.
Nunca nadie me ha ignorado con tanta clase y sus desprecios constantes tan solo acrecientan mi deseo. Que alguien de tan buena familia, pálido, casi enfermizo, tenga el detalle de dirigirle la palabra a una plebeya bronzeada como yo, es digno de admiración".
Mientras Román se atormentaba en su propia culpa por mezclarse con alguien de tan baja calaña.
"Tu te pasas la vida intentando ser ejemplo perfecto de la casta que te corresponde y siempre aparece alguien dispuesto a sabotear tus esfuerzos. Esa niña piojosa recordándote todo lo que tienes que evitar en la vida y su propia ignorancia despertando la peor de tus pesadillas. Es que ya te lo decia, no te metas donde no te corresponde y ahora que? Cuantas veces te ha dicho tu padre que un heredero tiene la responsabilidad de llevar el nombre de la familia bien alto? Y tu revolcándote por el lodo, como un cerdo. No se que vas a hacer".
Quise impedirlo y como tantas otras veces, no pude. Por un momento, creí haberme infiltrado en los pensamientos de la mama de Roman. Empezó a sospechar que algo extraño estaba ocurriendo. Su hijo modelo ya no se dirigia directamente a casa y llegaba acalorado sin ni siquiera mirarla a los ojos. Le contaba que se quedaba a jugar al futbol despues de la escuela y que por eso llegaba tan magullado y sin ganas de hablar.
Pero el amor de una madre es capaz de borrar cualquier culpa y decidió pensar que quizas era un indicio de la pubertad y que su hijo tan solo imitaba el comportamiento de su padre.
Si supiera lo acertada que estaba.
Adela, por su parte, dejo de ir a la escuela y cuanto más se acercaba a mi, mas se alejaba de sus amigas.
-Que te pasa Adela? Por que no vienes conmigo a pasear? Todavia estas resfriada? Te enfermas mucho últimamente. Ya viste al doctor?
-No, no es nada, creo que son alergias o el cambio de estación. No te preocupes, estoy bien.
-Como esta tu abuela, ya te cuida?
-Pobrecita, bastante tiene con sus achaques, pero ahi sigue, como siempre, intentando ser la mama y el papa que nunca tuve. Cuando me sienta mejor te llamo, saluda a tu familia de mi parte.
Se encontraban entre los muros inacabados de la vieja fábrica, donde el ruido de la carretera cercana aplaca los gritos ahogados, y a pocos metros del rio que elimina evidencias.
-"Desnudate y no tiembles, sabes que no soporto cuando te quejas, parece que no aprendes..y ya sabes que pasa si gritas. Ya me lo dice mi padre, que las mujeres como tu son como animales, que eres una puta como tu madre".
( Lo recuerdo muy bien).
Esta vez Adela no aguantó, le pareció ver la luz y quiso salir de ese tunel sin salida que la tenia condenada desde que nació. Pero no pudo. Se sintió culpable por haberse infiltrado en mi vientre sin pedir permiso, por hacerle la vida dificil a mi madre, por llevar la piel de su padre. Culpable de no merecerse ser amada.
Asi llego al mundo y asi se entregó a la muerte, con resignación.
Todavia escucho los gritos de mi hija mezclados con los pensamientos de su abuela.
"Como te echo de menos Alicia, nunca supe educarte y acabaste embarazada del primer embaucador que se cruzó en tu camino para luego dejarme sola sin saber educar a tu hija. Ya se que Dios debe tener alguna misión entre manos y que esta ignorancia es una bendición, en vez de formar parte de aquellos que parecen tener la vida mas fácil a expensas de otros, pero todavia me pregunto por que te dejaste llevar por las aguas de ese rio frio, sin dejarnos nisiquiera una carta de despedida. Que Dios nos perdone".
Una vez mas, no hubo investigacion, ni analisis forense. Nada que pudiera ensuciar las manos de asesinos impunes de guantes blancos. Ni siquiera la policia se atrevia a indagar.
-Es el quinto caso en los últimos 10 años, no se que pena tan profunda se apodera de estas mujeres.
-No se que decirte, creo que este rio lleva en sus aguas la agonía de un terrible secreto.
_Que tonteria! Ademas ya sabes que es un tema delicado. Te aconsejo que te olvides. De todas formas, no son más que pobres desgraciadas, carne de arrabal.
No se donde estan todas las demás, quizás atrapadas entre mundos, como yo, observando en silencio y deseando que el rio hable por nosotras. Condenadas a la cadena perpetua de la esperanza, como el que espera que las aguas cristalinas de la lluvia no se mezclen con el mar.
En el limbo agonizante de la partida de nacimiento que nos separa del cielo.
Guardando un secreto, esperando, deseando, ansiando, sinonimos de muerte en vida... que quizas algun dia, alguien con nombre nos saque a todas del anonimato.