Aceites esenciales

Salud y belleza


 
 

Desde los comienzos de la humanidad, los aceites esenciales
han acompañado al hombre tanto en ritos religiosos o mágicos
como por sus propiedades “sanadoras”.

En el antiguo Egipto, las propiedades antisépticas de los
aceites esenciales eran aprovechadas durante el proceso de embalsamamiento y la conservación de las momias, así como
para la fumigación y fabricación de ungüentos.

Los aborígenes de Australia eran grandes consumidores
de Tea tree, un gran árbol que proporciona un aceite esencial muy apreciado y utilizado en nuestros días.

En la cuenca del Mediterráneo la profusión de plantas
aromáticas (tomillo, mejorana, enebro…) hizo que su empleo formara parte habitual de la vida diaria, desde la cocina hasta el cuidado del cuerpo y del alma.

Persia fue lugar de referencia, donde se descubrió el proceso de
destilación, que permite la obtención de las aguas florales
y los aceites esenciales, si bien es cierto que se han
encontrado rastros de alambiques más antiguos en Pakistán.

La denominación de aceite esencial se presta a confusión,
ya que, en realidad, no son cuerpos grasos, sino sustancias volátiles
presentes en los vegetales.

Pueden localizarse en cualquier parte de la planta y se extraen
mediante destilación y arrastre por vapor de agua, a excepción
de los cítricos (limón, naranja, mandarina) en los que la
obtención se realiza mediante presión de sus pieles y lo que se obtiene realmente es la esencia.
Químicamente están formados principalmente por terpenos (hidrocarburos) que les otorgan interesantes acciones
cosméticas, entre las que cabe destacar: antiséptica,
cicatrizante, desodorante,refrescante, hidratante,
descongestionante, etc.

Usos de los aceites esenciales:

Masajes y fricciones corporales: Permiten una penetración
más rápida de los activos en el organismo. En este caso
los aceites esenciales se utilizan mezclados con un aceite
vegetal (aceite de girasol, aceite de oliva…) en una proporción de 10 gotas de aceite esencial por 2 ó 3 cucharadas soperas de aceite vegetal.

(Excepcionalmente se pueden utilizar en su forma pura
Tea tree y Lavanda y siempre en pequeñas superficies de la piel).

Fricciones capilares y lavado del cabello: En casos de falta
de brillo, cabellos secos o grasos, piojos, picor, caspa….
Lo más sencillo es añadir 5 ó 6 gotas de aceite esencial
por cuchara sopera de champú.

Difusiones, perfumes de ambiente: La mayoría de aceites
esenciales puede difundirse en una habitación o en la casa
para purificar la atmósfera, mantener alejados a los insectos
o simplemente perfumar y desodorizar.

Baños: Es un excelente medio para tonificar y relajar el
organismo, favorecer el sueño, combatir el malestar articular
y la celulitis, e incluso prevenir la aparición de estrías.
Teniendo en cuenta que los aceites esenciales no son solubles
en agua, éstos deben ser antes diluidos en un poco de alcohol o incluso mejor en el gel de baño en la proporción de 30 gotas
para una bañera llena.

Sauna facial: La cantidad recomendada de aceite esencial
son 10 gotas de aceite (uno o varios) en un recipiente con
agua muy caliente.

Inclinarse sobre el recipiente y cubrirse con una toalla
permaneciendo así durante 15 – 20 mn. El calor, la humedad
y la acción de los aceites esenciales actúan en sinergia
sobre la piel del rostro, desincrustándola, atenuando las imperfecciones, corrigiendo la sequedad e incluso actuando
sobre las arrugas.

LIMÓN (Citrus limon)
Antioxidante y planta antiedad por excelencia.
Desodorante y revitalizante. Brillo para el cabello.
Repelente de insectos, antiinfeccioso y calmante.

CITRONELA (Cymbopogon winterianus)
MENTA (Mentha piperita)
Ejerce un auténtico efecto hielo en la piel.
Refrescante y desodorante.

LAVANDA (Lavandula officinalis)
Sedante y relajante muscular.
Previene caída cabello.

EUCALIPTO (Eucalyptus globulus)
Antiséptico de las vías respiratorias.
Descongestionante y desodorante.

TEA TREE (Melaleuca alternifolia)
Antiséptico en general. Previene caspa,
grasa y también la infestación por piojos.