Sin luz de luna

Historia de desencuentros


 
 

I

Solo, embriagado de horizontes
donde se despedaza la luna,
poco a poco llega tu silencio
deslizando en mis oídos
el zumbido de tu ausencia.


II

La orfandad me visita
como un bisturí anhelante:
Será amputada de mis manos
la forma de tus senos menudos
y el vacío se instalará de nuevo
abriendo el cofre de los recuerdos.

Historia de desencuentros:
Sueños rotos que se acumulan:
Pieles muertas y ya inútiles,
añoraré esas horas breves
que cristalizaron por siempre
en la espuma de nuestros besos.

La memoria es un rodillo
que alisa los sentimientos.
Y el recuerdo se expande:
-neblinoso vaho helándose
en el hocico de un alce aniquilado-
Espasmo y último pálpito.


III

De tu paisaje ni tan sólo
me quedan bocetos de viento.
Desposeído de ti
se desborda mi noche,
sin remedio unida al cadáver
de un imposible futuro.

No tengo ya velamen,
ni hay luna, ni lejana hoguera
que ilumine el naufragio
de mi esperanza ahogada
en el plomo decapitado
de los días que me sobreviven.


IV

Ahora, mutilado de ti,
suturo muñones de mis sentidos
y deliro sal o miel según
el flujo de mi melancolía.

Y los pasos de la luna
son mojones del desamor.


4-VII- '80/1990.


Del Cuaderno de Selene.

Rafel Roig