Marro de la noche
y polvo de estrellas
en el cuenco de mis ojos
de esquizofrenia fosforescente
De entre las olas
malabarista de lunas
emerges tus veinte años
de antivirgen erótica
Lúbrica de rocío y de pétalos
de jazmín cubierta
escancias dulces aguardientes
en mis áridos pozos
Nocturna bacante
en el solsticio de fuego
inflamas resecos nervios
preñados de azogue
Refulgente tapiz de araña
o abanico de pólvora estallada
las aguas se colorean
en el espejo de tu mirada
Encantadora de dioses
hechicera de meteoros
mezclas exóticos alcoholes
que destilan en tus gestos
Y de tu afrodisiaca liturgia
ajadas se descuelgan
briznas de tiempo caduco
con insomnes espantos
En mi calma locura
has insuflado despiadada
música telúrica donde liba
la felicidad anacrónica.
19-VII- '80/5-I- '94.