Tal vez para mí, o para seducirte,
salté la primera gran frontera;
he ido más allá de todo vértigo;
deshice, diluí, ensanché límites;
me perdí por ámbitos sin presencias.
Pero al final no me di cuenta:
tú te habías quedado de este lado.
5-III-'81.
Del Cuaderno de Selene.