
Sin límites, inmensa águila
cerniéndose por los aires,
la mañana andaluza alza
la luz sobre campos y ciudades.
Y el río Guadalquivir trae en secreto,
desde sólo él sabe qué paisajes,
perfumes que aromen esqueletos
de caracolas varadas en arenales.
Coquetas, pequeñas flores
a su cara ponen brillo
con la cera de rocío
que les regaló la noche.
Y desde eucaliptos románticos
las sombras van formando arabescos
con la luz creciente, a cuyo juego
acomodan su trino los pájaros.
Abierta, como una mujer desnuda
tomando el sol, la bahía de Sanlúcar.
Mayo '79/1993.
Del Cuaderno del Sur (Poemas andaluces en Semana Santa).