
Éramos varios, entre parejas y gente suelta, cenamos bebimos y reímos.
La noche se alargó, la gente fue marchando. Sin saber muy bien como nos quedamos los últimos, ayudamos a Alberto a recoger su casa.
Nos dió las gracias y nos dijo que nos podíamos quedar a dormir en su casa dado que la hora, distancia y nuestro estado etílico no era el mejor para coger el coche.
Nos dijo que durmiéramos en su cama que era grande, él lo haría en el sofá. Le dijimos que no, que lo haríamos nosotros en el sofá y él nos dijo que de ninguna manera al final entre bromas acordamos dormir los tres en la misma cama. Solo era dormir dijimos. Entramos en la habitación, nos disponíamos a dormir. Nos metimos los tres en la cama, nosotros en ropa interior, ella en tanga y una camiseta que le dejo él (era excitante).
Nos tumbamos los tres en la cama, ella en medio, me producía una gran excitación pensar que se podrían rozar durante la noche. Empezamos a besarnos y tocarnos suavemente ella y yo. Al rato Alberto dijo que le iba a costar dormir así y ella le pregunto ¿por qué?. Él dijo “que la situación era difícil con una chica al lado". Yo le pregunte "¿que si se había excitado?" A lo cual respondió que "sí", ella dijo “a ver” y sin pudor nos enseño su verga totalmente erecta.
Ella se quedó mirándosela con vicio (era de mayor tamaño que la mía). Ella me pregunto si podía tocársela y le dijé que sí. Empezó a tocársela suavemente mientras yo la acariciaba a ella. Era una situación muy morbosa. Le quite la camiseta quedando sus pechos desnudos a la vista, mientras ella seguía acariciándosela, se convirtió en una visión increíble.
Al rato me dijo que si quería que siguiera y le dije que "si" sin saber lo que iba hacer ella, su acción fue bajar su cabeza y empezar a lamérsela delante de mí. Yo ante eso me quede sin saber qué hacer, si llorar, si gritar. Una situación nueva e incontrolable para mí, era la situación más caliente de mi vida. Ver como mi novia se la comía a otro hombre con tanto placer y ver como el gozaba con ello, me quité toda la ropa y empecé a masturbarme, baje hacia su sexo y le quite el tanga para empezar a lamérselo yo a ella, estaba muy húmeda y eso a mí me puso a mil de morbo y vicio, su cuerpo vibraba y se contorsionaba como una gata en celo.
Mientras se lo lamia, ella seguía con su miembro y no pude aguantar más. Lo hice, lo reconozco, me gustan las mujeres, pero no pude aguantar la atracción, subí y empecé a compartir el pene con ella, estaba duro húmedo, oliendo a hombre y después de pasar mi lengua y mis labios por ella me lo introducía en la boca, con ansias con vicio con egoísmo. Solo quien ha tenido un pene en la boca puede entender lo que es eso. Y sí, me gusto disfrute con el sabor y sintiendo las palpitaciones de esa cosa viva dentro de mi boca, mientras sentía a cada palpitación las gotitas de líquido que salían de su punta. Cuando ya estaba saciado, quise penetrarla a ella, a lo cual ella dijo: " dejarle a el primero" esa frase no la olvidaré jamás, subió el vicio de la situación al máximo al saber que una mujer se pone más deseosa por una verga más grande.
Ver como ella se tumbaba boca arriba y él se ponía entre sus piernas no se puede describir, como tampoco el ver como la penetraba sin preservativo, donde yo tantas veces lo había hecho.
Ella me miro mientras él seguía haciéndoselo y mi reacción fue besarla apasionadamente, luego me aparte y seguí masturbándome, mirándolos mientras ellos gozaban.
Ver como mi novia lo hacía con otro hombre, lujuriosa y entregada al máximo, dejándose penetrar y abriéndose a él, acariciando su musculatura sudorosa, besándolo y lamiéndolo, mientras me mira buscando comprensión en mis ojos por abandonarse al placer con otro hombre. Verlos gozar y oír como se susurran palabras de placer íntimas entre ellos mientras lo hacen, sentir que se olvidan de mí. Que otro hombre la toma, que se entrega a él en cuerpo y alma, por ser ella quien lo desea y le hace el amor mientras él no deja de acariciar su cuerpo con sus manos irrespetuosas y lascivas. Produciéndome envidia, celos, morbo y excitación. Sabiendo que yo no podía competir con él en la cama por su físico, ni con el tamaño de su miembro.
Loco de pasión me autosatisfacía mirando como la poseía, y como los dos gemían de placer. Ella tomo el control y empezó a cabalgarlo, mostrando sus espléndidos pechos para que él se los pudiera tocar y lamer cómodamente y a placer, deseosa de recibir su hombría dentro de ella, yo no sabía qué hacer, estaba recibiendo muchos estímulos. De repente llegó el clímax, primero ella poco después él, con gemidos que hacían sentir vergüenza de estar allí mirando sin ser parte. Yo sabiendo que él dejaba su esperma caliente dentro de ella.
Han acabado ya, yo sigo deseoso, el olor y el calor de sus cuerpos solo hace que excitarme más. Se tumba ella a un lado yo me dispongo a tomar lo que es mío por derecho, la toco me pongo delante de ella, deseoso de penetrarla y sentirla mía. Ella cierra las piernas y me dice que no, me lo dice por mi nombre. Me deja cortado y deseoso de ella miro a él que estaba al lado desahogado y saciado de mujer, su cara y sexo así lo indican. Ella me pide que no la tome, me pongo de rodillas en la cama enfrente de ellos, me trago mi orgullo de hombre y me masturbo con sus miradas en mí y la mía en ellos. Viendo como ella se abraza al costado de él y acariciaba su pene ya desahogado mientras él la rodea con su brazo. Mi morbo y deseos me pueden y me vacío, intento no gemir para no avergonzarme aun más. No lo consigo, pongo una mano delante de mi eyaculación para no manchar nada. Al acabar nos fuimos ella y yo al baño a limpiarnos, ella de él yo de mí. Sin creer aun lo que habíamos hecho. Volvimos a la cama y dormimos los tres desnudos sin más.
A la mañana siguiente al despertar la situación ya no era tan cómoda y el que él mirara a mi novia desnuda cuando se levanto de la cama ya no me era agradable, aunque sí morboso.
Notaba en las miradas que él se sentía satisfecho y feliz, ella coqueta y muy femenina con sus miradas a él.
Dándome cuenta entonces que ella ya no era mía, que nuestra relación ya no volvería a ser igual. Mi rol había cambiado.
La había perdido.