Sáhara

El viaje


 
 

Una vez viajé al Sáhara... y allí encontré un inmenso territorio de infinitos rostros. A pesar de las apariencias, observé que no existen dos rincones iguales en todo el desierto. Y no sólo porque su aspecto físico varía expresando matices unas veces sutiles y otras veces extremos, sino porque cada uno de sus lugares posee su propia identidad, su propio ritmo, su propia energía. Sin embargo, esa entidad que llamamos Sáhara se erige majestuosa como una unidad, del mismo modo que cada ser humano es irrepetible y único, y a su vez, en unión con los demás, forma la humanidad

Cuando uno pisa el Sáhara sabe que está en una tierra de horizontes infinitos, de embriagadores emociones, y de intensa y serena libertad. Y que por una vez en la vida puede concederse el favor de vivir.

Sol ardiente, viento y arena; luna blanca, noches frías y estrellas. El Sáhara habla de la virilidad más extrema. En estas tierras se forja una voluntad indómita, una fuerza salvaje e irreducible, una nobleza orgullosa que sostiene la mirada porque lleva en su sangre la más alta dignidad. Pero el Sáhara también acaricia lo más interior con una ternura que hace llorar. Sabe qué es amar, y cuando brinda su amistad y abre sus brazos con hospitalidad, lo hace con la conciencia de saber que el bienestar de todo aquel que se cruce en su camino, conocido o desconocido, es su propio bienestar.

Sin duda, de todas las caras del Sáhara yo recordaré el rostro de sus gentes, y de manera muy especial, sus miradas. En ellas aflora la energía de un lugar que posee su propia alma. Porque el Sáhara tiene espíritu. Y uno logra extasiarse hasta lo indescriptible cuando se da cuenta de que ese espíritu es el mismo que está detrás de nuestro propio ser, insuflándonos a cada instante la vida. Porque ambos espíritus, Sáhara y Hombre, están hechos del mismo poder. Entonces uno puede mirar al cielo y decirle a las estrellas y a los dioses que aunque no tenga palabras para explicarlo, también sabe qué es la libertad, qué es la vida y qué es el amor.


Germán Martín Rais

Germán Martín