Senegal: un sueño hecho realidad

Hoy es el día para realizar tu sueño.


 
 

África, siempre presente en mis sueños… Recuerdo que cuando era niña pensaba en él continente africano como algo lejano, inalcanzable, rodeado de misterio…Seguí creciendo, algunas veces soñaba despierta que estaba rodeada de unos niños negros ¡los niños son mi debilidad!, si, lo son ahora, y, lo eran entonces, creo sin equívocos que una de las razones es que soy hija única, durante toda mi infancia sentí la necesidad de aproximarme a otros niños, de tener un hermano, un deseo que no desaparecía con los años; otra razón de peso es que se me escatimó la infancia y todo niño tiene derecho a ejercer como tal, como niño que es, a vivir su infancia, etapa importante de la vida del individuo. Así mi primer trabajo en el mundo laboral fue precisamente con niños, de ello disfrute unos 14 años.

El tiempo fue pasando, sin embargo, nunca deje de soñar, hasta que un buen día, lo que inicialmente sólo fue un sueño se transformo en una asignatura pendiente, esto ocurrió alrededor de los años 90, concretamente en el 96 cuando yo tenía 34 años. Por aquel entonces, yo trabajaba de enfermera en una planta de oncología.

Hoy, rebusco en mis documentos un escrito en el cual explico de donde surge esa consciencia de asignatura pendiente, no he tenido suerte, voy a buscar un punto de partida he intentaré explicar lo que aconteció y que marco un antes y un después clave en mi vida adulta.

En octubre de 1996 me apunte a un taller dirigido por Alfonso Miguel García Hernández a quien le doy mil gracias por el taller que impartió Vivir el Morir y que tanto supuso en mi vida. Como decía anteriormente por aquel entonces trabajaba en la planta de oncología, cuando vi el título del taller de inmediato pensé en apuntarme. No encontraste algo más tétrico. – dijo una de mis compañeras de planta. Así una y otra vez les explicaba que el objetivo era disponer de herramientas para ayudar a bien morir a los demás, poco sabía entonces que aportaría mucho más a mi vida personal que a la profesional. El taller trabajaba la muerte desde una perspectiva holística, en todas las vertientes sociales y culturales, los temores en torno a ella… un sinfín y la preparación previa al morir, la muerte individual, el testamento de vida, obituario.

Senegal: un sueño hecho realidad

Cuando contrastamos en clase nuestra línea de vida, la que cada uno había hecho sobre si mismo, yo era la única persona con una muerte en edad temprana, todos mis compañeros habían establecido edades a partir de más de 60, mi muerte había de devenir a los 44 años, en el año 2006. No entraré en más detalles pues me alejaría en exceso del objetivo que prima que es narrar el motor de arranque de este viaje, pero no sin antes decir que la edad fijada no era algo casual ni inventado para la ocasión, sino aquello sentido como real.

Una vez marcada la línea de mi vida: nacimiento, momento presente y año en el cual imaginaba la muerte; el siguiente paso era situarme en el momento presente para ver el tiempo de mi vida que había pasado y compararlo con el tiempo que me restaba por vivir. A partir de aquí tenía que elaborar una lista de las cosas pendientes de terminar o que quisiera hacer ordenadas por orden de prioridad. Y de aquí parte esa meta africana, pero tendría que pasar un tiempo, concretamente nueve años para tomar la decesión de que había llegado el momento.

En este punto sitúo el comienzo de mi viaje, en el momento en que decido dirigir todos mis esfuerzos, canalizar toda la energía hacía mi objetivo principal que no es otro que viajar al continente africano y no precisamente de vacaciones, sino para cooperar en algún proyecto. Hasta este momento no me había movilizado para alcanzarlo, seguía latente. De pronto un día previo a mi 43 cumpleaños vino a mi mente la proximidad de la fecha de mi muerte, solo tenía un año por delante para atrapar mi sueño, y, fue así como decidí que era el momento adecuado para dirigir mis esfuerzos hacer un sueño realidad.

Elvira sugrañes