
Salida de Barcelona-Sants con destino Pamplona, el coste del billete de tren en clase turista es de 55,10€, era sábado y llegué de noche al destino. La intención inicial era ir desde Pamplona a Roncesvalles, y, a partir de ahí comenzar el camino. Después contacté por el forum con una chica de Tarragona, ellas eran tres y su meta era partir desde Saint Jean Piad-de-Port. En algunos momentos, tuve serias dudas en cual era el punto de comienzo, iba a decir correcto, más no es eso lo que quiero indicar, sino lo oportuno teniendo en cuenta distintos factores, uno de ellos el tiempo, otro importante, el perfil de la etapa, la experiencia propia, la preparación física, los comentarios de otros expertos… y podemos ir sumando y sopesando. Y aunque me encanta la aventura y los descubrimientos la prudencia también me acompaña en algún que otro momento.
En el tren un señor que había hecho ese trayecto me aconsejo que me olvidara en este tiempo. Antes de partir de Barcelona, también, en la Asociación de amigos del Camino de Santiago de Hospitalet de LLobregat me dijo el chico que él había viajado el año anterior por estas fechas y que había nevado y que la etapa era compleja. En el tren ya convencida quede de ello, más estas compañeras intentaban quitar hierro. Llegamos a la estación de trenes de Pamplona y la parada de taxis apenas uno que otro van apareciendo los precios hasta el destino son bastante exorbitantes y mirando a uno y a otro extremo no parece que hayan más peregrinos para compartir el precio, solo un mozo con mochila todo un experto en esta empresa nos dijo que mejor pasar la noche en el albergue de Pamplona y por la mañana intentar partir desde allí conjuntamente con otros posibles peregrinos.
Llegamos al Albergue de Peregrinos Municipal que se encuentra en la calle Compañía, fuimos en transporte público, la parada de autobuses urbanos está justo frente la estación de trenes. Es el Albergue que consta en algunas guías como Jesús y María. Es un impresionante caserón totalmente reformado y hacía justo un día que había abierto sus puertas, dos salas enormes con literas con luz tenue y acogedora, una cocina impresionante con varias mesas, ollas, platos, vasos… de todo lo necesario. Internet por el módico precio de 1 €. Las duchas y baños son comunitarios para ambos sexos. Este Albergue estaba pendiente modificar datos en la Web pues hay un cambio en la gestión del mismo, en aquel momento las personas que se encontraban nos explicaron que estaban de refuerzo pero que la idea era que sería regentado por personas con discapacidades. El precio fue de 4€ aunque en la guía ponía 5€ quizás porque era el comienzo, próximamente en la Web podremos verlo.
Bueno fue el recibimiento de las albergueras que se encontraban allí en aquel momento, nos mostraron los aposentos y las distintas estancias del establecimiento así como el mapa de Pamplona y algunos datos que os cuento. Después unos compañeros del centro nos explicaron sus peripecias con el viento en Saint Jean Piad-de-Port, dijeron que fue dura la etapa y para postres el fuerte viento, pero a pesar de ello satisfechos por lo bello de la etapa, paisaje espléndido, cada momento que pasa vuelvo a reforzar mi primera intuición la de dejar la primera etapa para mejor ocasión. Salí a buscar alguna cosa para cenar y en la misma calle unos pasos hacía abajo se encuentra la Cofradía donde te preparan unos bocadillos que haciendo ahora coña deben ser para Vascos, ambiente agradable, buen trato y lleno hasta los topes eso querrá decir algo. De regreso hacía el albergue y mientras cenamos sigo dándole vueltas de cómo enfocarlo porque creo que en el fondo está más que claro. Llámese intuición o iluminación, pero cada vez es más claro. Hoy me toca litera alta debajo un compañero me ha tocado creo que también de Barcelona y dicen sus amigos por la mañana que ronco un buen rato, yo ni me enteré pues me dormí con la profundidad y con la placidez de un gato maullando.
Las chicas habían quedado sobre las ocho, yo pensé que demasiado tarde, pero como dije al principio aquí no es bueno amoldarse sino tomar tu camino. Los chicos despertaron a buena hora y yo aproveche el bullicio para levantarme temprano y partir mi camino aquel que consulte con la almohada y me respondió afirmativo. Me despedí de las chicas, Luisa, Vanesa y Carmen, alguno de estos días quizás puedan contarme como fue la travesía en sus días. Y dejado mi comentario en el libro del Albergue,los albergueros de la mañana también espléndidos. Les pregunté el camino para abandonar Pamplona y parece sencillo, con mapa en mano me dispongo a partir el sendero, no sin antes hacer una foto al letrero del albergue y en eso me dejo el bastón allí en la puerta y este es mi primer desprendimiento que no voluntario, pero si que fue aligeramiento.
Pamplona/Iruña- Puente de la Reina/Gares (23,89Km)
Esta fue la primera etapa que se corresponde a la cuarta del camino francés en algunas guías. En esta ocasión no se añadió variante alguna. Parto del Albergue de Peregrinos Municipal situado en la calle Compañía. Salir de Pamplona no tiene complicación alguna y es un disfrute pasear por sus calles. Fue para mi una ciudad de paso en el sentido que no la recorrí con vistas ha visitar nada en concreto, mi único tránsito por ella fue en busca del Camino.
Primer día y primera vez que emprendo el Camino, giro dos veces a la izquierda hasta llegar a la calle Mayor, al final de la calle, se divisan las señales del camino. A nuestra izquierda, dejamos La Iglesia de San Lorenzo, a la derecha, un hermoso edificio de estilo barroco, que según me indicaron unos policías a quienes pregunte se trataba del Ayuntamiento. Es realmente un edificio que bien vale la pena fotografiar aunque yo no lo hice, apenas acababa de salir y sentía el peso de la mochila a mis espaldas.
Siempre recto en el Camino pasando por la Plaza Píos XII, los semáforos del camino me llaman la atención en gran manera. La cuenta atrás comienza al cambiar de color el semáforo indicando en grandes números digitales los segundos que tienes que esperar, en el momento cero, los pájaros comienzan a piar e indica que ya puedes atravesar, simplemente lo nombro porque me resulto curioso y gracioso. Llegamos a la bifurcación, el Camino siempre recto, a la izquierda dejamos la indicación de la Ciudadela que recomiendan visitarla, más por ser el primer día preferí no hacer paradas y valorar como iba con el peso y los kilómetros que todavía quedaban por recorrer. Ahora a posteriori tengo otro pensamiento, hay que dejar un poco más libre el Camino y parar cuando creas que lo requiere el momento.
Antes de salir al sendero, un alto en el Camino para recargar las pilas, ya hablé de ello en el escrito anterior. Paré en una granja donde desayune medio bocadillo, y, el otro medio, lo deje para el Camino. No hay que llenar demasiado la panza que sino no hay quien tire de uno mismo. Al levantar la mirada, me encontré con la de otro peregrino, al salir a la calle observo por donde anda y me propongo seguir sus pasos. Es una mujer, lleva un paso lento, a mi parecer, más lento al de su propio ritmo, creo que al igual que yo se ha propuesto, en su caso, esperar a que la alcance, esa fue la percepción que tuve. Aunque luego la perdí de vista porque me encontré con una pareja encantadora que me acompañaron durante un buen trecho del camino. Me explicaron que habían hecho el camino varias veces y que los domingos salían a caminar como entreno. Pasamos por el Campus Universitario que es realmente impresionante. Según me indico el hombre acostumbrado a hacer senderos llevábamos un buen ritmo del paso de unos 4Km /hora. Con ellos llegue hasta Cizur donde nos despedimos.
Abandono Pamplona atravesando el río Sadar por un puente medieval. Al fondo, muy, muy al fondo se divisa el alto del Perdón que aunque te parezca cercano queda todavía mogollón. El hombre me indica que tome ya el camino de la derecha, Cizur, y, que siga hacía los molinos de viento que se ven allá a lo lejos, el alto del Perdón, no conté los kilómetros que hasta aquí llevo hechos. Ahora ya el camino es polvo, piedra, tierra, suelo, y me encuentro el primer letrero, para llegar al Alto del Perdón queda 8,4Km y a Puente de la Reina 17,2Km, así que teniendo en cuenta esto, llevo ya más de 6km y medio.
Camino acompañada del silencio y me recreo en mis pensamientos, más no es absoluto el silencio, de pronto siento mis pasos en el camino, los pájaros hablar entre ellos, o al menos, eso me pareció cuando quise comprenderlos. Tomo consciencia de ese maravilloso momento con tu propio encuentro y entiendo como bueno que cada uno siga su sendero que no quiere decir distancia, separación ni indiferencia, sino que cada uno debe vivir y sentir el Camino a su propia manera, eso si, encontrarnos continuamente por el recorrido y saber que no estamos solos que siempre estamos unidos a través de los silencios, a través del hermoso camino sembrado de vides y verdes prados recorridos.
Que alegría los encuentros y compartir hermosos momentos. Entre parada y parada para tomar algún pequeño alimento, unas nueces, un sorbito de agua para el cuerpo. El Camino hasta el Alto del Perdón es ascendente a mi me lo pintaron muy mal, pero llegue con mochila incluida sin problema alguno y confieso que preparación previa cero. Estaba tan digamos pensando en la gran pendiente nombrada que cuando me encontré en el Alto apenas si había notado nada. Un bonito conjunto escultórico se encuentra allí mismo, aquí si paradita para tomar unas fotos. Figuras de perfil que representan una caravana en el sendero. Me siento feliz a cada pequeña meta.
Hoy me sentí feliz y satisfecha por la decisión tomada ante posibles alternativas al punto de partida, algunas veces nos dejamos arrastrar hacía algún destino que aún no siendo el deseado lo tomamos como tal por no hacer solos el camino, por no disgustar, por qué pensarán, porque necesitamos la aceptación de los demás. Esta vez hice caso de mi intuición, coloque la mochila a mi espalda y emprendí sola el camino con fuerza renovada, y, durante todo el camino supe que había tomado la decisión acertada. “…algunas personas han sido colocadas en nuestra vida por una razón. Unos vienen, otros se van, algunos se quedan. Es fluido, como un río…” (La brújula de Tammy Kling, John Spencer Ellis, 2010, p. 189). Más añadiría que algunas veces incluso esas personas que solo han estado de paso tuvieron una razón de ser, quizás aportaron su granito de arena a tu propio autoconocimiento, quizás puedas analizar que ese crecimiento personal que emprendiste un día no fue vano, y, hoy lo tuviste claro gracias ha este encuentro, el fruto se ha confirmado porque cuando uno es fiel a su pensamiento a sus sentimientos y a sus valores todo conspira a su favor.
A partir de este momento, comenzamos el descenso, este si que tiene miga mucho más que el ascenso previo. Vamos camino hasta Uterga donde paré con la adorable pareja que conocí en el Camino, entre el tramo Cizur Menor y Zariquiegui, él se llama Miguel ella se llama Camino, un nombre hermoso con significado añadido que guardo para mí y conmigo. Aquí nos relajamos bastante, más o menos una hora, con una cerveza bien fría y buena compañía, aproveche y comí el resto del bocadillo. Entrando en Uterga hasta llegar al edificio del Ayuntamiento giras a la derecha de éste y te encuentras el bar abierto, genial, todo un acierto. Es domingo hombres y mujeres del pueblo se encuentran en la taberna el vermut y el vino en sus mesas unos charlan otros juegan, pero a destacar quiero que los hombres por un lado y las mujeres por otro, me comenta Camino que esto es normal en los pueblos.
Emprendemos la marcha en esta ocasión al unísono, el siguiente pueblo Muruzabal donde nos encontramos el primer tramo asfaltado. Antes de salir al camino hay un desvió a la izquierda que indica Eunate a 2Km donde parece ser que hay una Iglesia Románica cuya visita es muy recomendada, pero teniendo en cuenta que son cuatro kilómetros más a recorrer. No hay otro sendero posible, hay que regresar a este punto para emprender de nuevo el camino. Abandonamos el pueblo y caminamos menos de 50 metros por carretera hasta encontrar un desvío a la derecha con la indicación de que nos encontramos a 4,5km de Puente La Reina.
A la entrada de Puente La Reina nos encontramos con el monumento al peregrino y también con Bárbara de Alemania que nos hizo unas fotos. Bárbara fue la persona con quien mis ojos se encontraron esta mañana cuando me disponía a emprender el camino después del desayuno. Antes de entrar en el pueblo se encuentra un Albergue hotel Jakuee (www.jakue.com ) que se ve bien lindo, pero esta un poco alejado del pueblo además que el precio es superior al de los Albergues municipales. Llegada al Albergue de Peregrinos PP Reparadores. Ya en el Albergue esperando para que nos asignaran la habitación llegaron compañeros del camino que conocí la noche anterior en el Albergue de Pamplona habían formado un grupo y tenían como objetivo hacer todo el camino, se habían conocido en él, también, apareció Mireia, hay cosas que resultan bastante increíbles, pero a si son, por segunda vez se encuentran nuestros caminos, nos conocimos en el Master de Medicina Tropical después perdimos el contacto como es posible que ocurra de nuevo.
Final de jornada, en términos generales la etapa fue buena, satisfecha de cómo se ha desarrollado y en acuerdo con la descripción del libro El camino de Santiago (Antón Pombo, p. 105). Mi consejo es que escuchéis y seáis esponjas absorbiendo información pero no toméis ninguna como certera al 100%, mejor documentarse por uno mismo. Pues un mismo tramo del camino puede ser descrito de mil maneras si escuchamos a diferentes personas que lo hicieron, ahora incluso creo que no solo el perfil del camino cuenta, sino todo lo que lo rodea y todo lo que tu llevas a cuesta y no me refiero solo a la mochila, sino el estado anímico del momento, la compañía etcétera, etcétera…
Ahora el descanso merecido no recuerdo exactamente la hora que llegamos, después de acomodar nuestra mochila en la habitación, pobrecilla también le dimos descanso, una ducha y emprendemos camino para buscar algún lugar donde nos den algo caliente que es lo que apetece. Al salir del Albergue la lluvia nos sorprende. Cenamos a cuerpo de rey, aquí ya duchados, relajados, comiendo ese puchero que me supo al mejor asado, el vinito riojano, la compañía… los músculos destensados, la embriaguez del sueño y el cansancio han aflorado. Esto fue en La Plaza que se encuentra en la calle Mayor, 52 donde tienen un menú de peregrinos mediodía o noche de 9,50€, recomendadísimo si eres amante de la cocina de la abuela. No dejes de ir ¡ojo! Que los lunes está cerrado.
De regreso al Albergue todavía hay movimiento en la cocina, algunos acabando de preparar la cena, otros cenando, nosotros tomamos una menta poleo que Camino llevaba, los minutos contados para correr al descanso merecido.
Puente la Reina/Gares - Estella/Lizarra (22 Km.)
En el camino madrugar es lo habitual, tanto si gustas o no. Compartir habitación con tantas personas, es lo que tiene, el primero que se levanta despierta al resto y comienza la andadura. La habitación es la algarabía, uno que le dice al otro que roncas, otra que si abro la ventana, el otro que si la luz, total que todos para arriba, divertido, este día me reí de lo lindo.
El primer día del camino cuando tomaba unas fotos al partir del Albergue deje olvidado en la puerta el bastón que había traído, los comentarios varios a lo largo del camino se suceden a cada tropiezo, uno de ellos es que para la etapa que estaba prevista me hubiera sido útil el bastón para el ascenso, después de finalizada la etapa pensé que en algún que otro momento hubiera abandonado yo misma el bastón pues no lo consideré necesario ni lo eche a faltar en el camino. Así que decidí en aquel momento que cada día me despojaría de algo innecesario. Esa mañana al partir del Albergue deje mi esterilla, era la segunda noche sin haberla utilizado. Entonces preví que en este tiempo primaveral como la afluencia de peregrinos debe ser inferior al verano, las plazas de los Albergues no se cubren al completo, así que no parece necesario tener que dormir en el suelo, también deje la funda de almohada, cualquier pequeño detalle es pesado para hacer el camino.
Antes de abandonar Puente de la Reina un poquito de turismo por la zona.
Justo al salir del Albergue nos encontramos con la Iglesia del Crucifijo nombre que le viene dado por el cristo gótico que se encuentra en su interior cuya peculiaridad es la colocación de sus brazos que no se encuentran en cruz sino que forman una uve que junto con la silueta constituyen una y griega. En la misma calle Mayor la Iglesia de Santiago y abandonaremos Puente de la Reina traspasando el puente románico construido en el siglo XI, se compone de 6 arcos de medio punto (semicírculo) y parece ser que fue mandado construir por la reina Mayor para facilitar el paso de los peregrinos por el río Arga. El puente da nombre a la localidad que abandonamos por Zubiurrutia.
A partir de aquí se sigue un tramo por el curso del río, un sendero bastante amplio, Bárbara va por delante y la parejita feliz se me quedó atrás, pero me pillarán fijo… pensaba para mis adentros. Luego uno se desvía y comienza el ascenso, vaya con el camino de la etapa que me habían dicho que era llano y menuda pendiente. No es la altura a la que se asciende sino el propio perfil de la etapa y el pavimento en este recorrido que hacen de este tramo una dura cuesta hasta alcanzar la autovía del Camino. Caminas unos 50 metros por carretera y llegamos a un pueblo Mañeru. Esta mañana la mochila me esta resultando molesta, es importante recolocarla ordenadamente todos los días, el mismo peso según la distribución que le des se deja notar más o menos. Entro en el pueblo, sola, porque en un largo tramo de la pendiente comencé a tener un calor espantoso, así que me detuve para quitarme parte de la indumentaria y aquí me adelantaron la parejita feliz, primero Miguel y luego Camino, supongo que debía llevar apenas 5 Km.
Mañeru es la primera localidad a la que llegamos después de partir de Puente de la Reina, pueblo de vino, aunque mejor beber un poco de agua fresca de la fuente que está a la entrada del pueblo. Aquí podrás llenar la cantimplora. Las indicaciones son claras en el camino, así debemos tomar la calle De la Esperanza y Plaza de los Fueros y abandonamos Mañeru por la calle que parece tener un nombre expreso, calle Forzosa, nos adentramos ahora en una senda de hermosos campos de cereales, pero sobre todo viñedos hasta llegar a la localidad de Cirauqui (nido de víboras en euskera) donde sus calles empinadas se hacen notar. Llegamos al ayuntamiento y pasamos por uno de los arcos que constituyen su estructura donde suelen dejar un sello, que está sobre una mesita, para marcar la credencial. Se abandona la localidad por una calzada romana atravesando la carretera por un puente de la misma época que cruza la regata de Iguste. Continuamos el camino donde iremos encontrando nuevos tramos de la calzada romana hasta llegar a un puente de un solo arco que cruza la regata Dorrondoa. Aquí, según indican las guías nos encontramos en el kilómetro 9,4. En el primer puente que atravesamos encontramos un nuevo póster informativo que nos indica que la próxima parada es Lorca y faltan 5,3Km. Y para el final de la etapa 15,4KM hasta Estella. La travesía prometía fácil, pero hay mucha pendiente.
Antes de llegar a Lorca hemos de poner toda nuestra energía para cumplir con los requerimientos de este último kilómetro, una pronunciada pendiente nos espera para darnos la merecida bienvenida. A la entrada de la nombrada localidad nos topamos con el ábside de la Iglesia de San Salvador construida en la segunda mitad del siglo XII, salvo portada y torre que son del siglo XX. Atravesamos Lorca de un extremo a otro por la calle Mayor. En la plaza de Lorca podrás también hacer una parada para tomar agua fresca. Saliendo y antes de llegar a Villatuerta (Bilatorta en euskera) por un paso subterráneo bajo la autovía, hacemos un alto en el camino, nuestros compañeros de habitación estaban detenidos reponiendo las energías que, hoy, hemos ya perdido. Camino, Bárbara y yo hacemos lo mismo, Miguel se nos había adelantado, pero Camino lo llamo y también vino al merecido descanso. Me siento cansada, y, ahora, a gusto, con el sol que calienta el rostro, pereza dio levantarse.
Villatuerta está dividida por el río Iranzu en dos barrios el de abajo y el de arriba o bien digamos parte nueva constituida por urbanizaciones y el casco antiguo, claro, tenía que ser arriba, hoy los repechos me están castigando. Me gusto esta palabra que descubrí en el camino “repecho” sinónimo de pendiente, que no constituía parte de mi vocabulario, también me hizo gracia pensar que buena era pues si el pecho no tienes bien lleno de aire mal lo tienes en esta etapa. El camino hasta llegar a esta localidad se me hizo interminable. Pues bien, atravesamos el puente románico y subimos la cuesta que nos lleva a la iglesia de la Anunciación (Nuestra Señora de la Asunción). En el patio de la entrada hay una imagen de San Veremundo, patrón de la localidad.
Dejamos atrás Villatuerta nos quedan por recorrer un poco más de 3 Km. Por la calle Camino de Estella proseguimos hacia la silueta de la ermita de San Miguel, a mano izquierda y se desciende a un merendero a pie de carretera que tenemos que cruzar. Después ya el camino transcurre por una senda que baja al mismo cauce del río Ega. Siguiendo el curso del río llegamos a las puertas de Estella. ¡Por fin! Fuimos a buscar el Albergue de Peregrinos parroquial, en este coincidimos Bárbara, Miguel, Camino y yo. Aquí conocimos a José que lleva mucho tiempo en el camino, no paraba de hablar sin descanso desde que aterrizamos por allí. Yo estaba realmente derrotada. La atención en el Albergue inmejorable aunque supongo que dependerá de la hospedera u hospedero que se encuentre en el momento, aunque supongo que el funcionamiento es el mismo. A nuestra llegada nos explicaron que se podía comer de todo lo que había cuanto gustáramos, que la cena se preparaba conjuntamente con lo que se disponía del almacén al igual que el desayuno. El precio de todos los servicios es un donativo.
El resumen de esta etapa será escueto en cuanto al camino pues hasta llegar a Lorca ascendente, pero el peor componente es el tipo de suelo y las pendientes tan marcadas. Aunque el último tramo es llano el cansancio está acumulado. En cuanto a kilómetros son alguno menos, un par o tres, que la etapa anterior y en cambio me parecieron muchos más. Para mi fue la etapa más dura de las realizadas entre Pamplona y Nájera.
Algunas reflexiones…el tema de la mochila que desde el primer momento noté incómoda, o bien se puede reorganizar cada noche y dejarla preparada, o bien párate cuando lo necesites y acomódala; la cantimplora según la capacidad de esta evita llenarla pues su peso se deja notar, y, por último, ese consejo sabio que os di en el artículo anterior de comer pequeñas cantidades y espaciadas, me lo salté hoy en plena salida de la etapa. En Puente de la Reina Miguel compró pan y embutidos, no pude resistir comerme todo el bocadillo de chorizo que tuve que arrastrar en mi estómago todo el ascenso inicial. No bajéis la guardia a la prudencia que aquí es importante.
La dura etapa tuvo la mejor y más bonita recompensa, quizás con el paso del tiempo olvide nombres de las localidades transitadas, pero no olvidaré este hermoso gesto. Como llegue tan cansada después de la ducha serían sobre las 17 horas me acosté, habíamos quedado no recuerdo exactamente a que hora para hacer la cena conjunta. Miguel y Camino prepararon la cena con la ayuda de todos los peregrinos que allí estaban, yo no pude levantarme y tampoco pensaba levantarme a cenar pues el cansancio podía más, y, además pensé que no había colaborado en ello. Que cansada debía de estar para pasar de comer, algo de lo que disfruto enormemente. A pesar de mis negativas me hicieron levantarme a cenar y me sentí tan mimada y a gusto como si estuviera en una gran familia, a todos desde aquí les doy las gracias y mi sincero afecto.
Salida del Albergue parroquial de Estella donde hemos desayunado muy bien, la alberguera nos preparó amablemente el desayuno para todos. Cuando llegue ayer tarde deje colgada de la litera la concha con idea de dejarla allí pues me había estado resultando un incordio durante el camino, sin embargo, esta mañana, momentos antes de partir sentí el impulso de ofrecérsela a la alberguera, Elena, que me resulto una persona entrañable. Olvide citar en el artículo anterior que este albergue tiene una disponibilidad de 20 plazas.
Antes de ir en busca del camino, visitamos un poco Estella, localidad atravesada por el río Ega, afluente del Ebro. Con Bárbara, Camino y Miguel visitamos la iglesia de San Miguel que se encuentra en la plaza que lleva su mismo nombre, su entrada es gratuita aunque no pudimos hacerlo pues sus puertas estaban cerradas a esa hora. El barrio donde se localiza también tiene el mismo nombre San Miguel de Estella. El edificio empezó a construirse en el siglo XII, pero en él pueden apreciarse distintos estilos. Parece ser que lo que tiene mayor interés es el retablo existente en su interior que no pudimos visitar y la portada representativa del románico tardío. Aquí Camino empezó su lectura de interpretación de la portada que inicialmente comenzó al revés, pero como la chica es un rato inteligente rectifico y comenzó su clase docente de ¿cómo era? Eso de izquierda a derecha, creo que no me equivoco, sino supongo que podréis perdonarlo. Así algunas de las escenas representadas son: matanza de los inocentes, escenas de caza, aparece un león tragando la cabeza de una persona, dragón, pantocrátor, representación zoomorfa de los cuatro evangelistas: Mateo es un ángel, Marcos un león, Lucas es un toro y Juan un águila junto a ellos se sitúa Juan y María. En las arquivoltas del interior al exterior: ángeles, parejas de ancianos músicos, profetas y patriarcas, escenas de la vida pública de cristo, escenas de santos, representaciones del mal. En el relieve de la izquierda se representa la lucha de San Miguel contra el dragón. Entre otras escenas: anuncio a los pastores, visitación y nacimiento, presentación de Jesús en el templo, todo eso concentrado en la portada, no está nada mal.
Continuamos hasta la Plaza de San Martín donde se encuentra el Palacio de los reyes de Navarra, es precioso, comentario de Camino en la grabadora, y, el antiguo Ayuntamiento fachada renacentista con capiteles compuestos. Justo al lado del Palacio de los reyes hay un lugar donde se pueden hacer visitas guiadas monumentales y el museo también se encuentra al lado.
Después partí con Bárbara, dejando a la pareja feliz en Estella necesitaban con urgencia un calzado y las tiendas todavía no habían abierto sus puertas. En primera instancia, pasamos por la fuente de vino aunque todavía no estaba llena, a posteriori visitamos el Monasterio de Irache que se localiza en las proximidades de Estella en Ayegui, de estilo románico, fue comenzado a construir en la segunda mitad del siglo XII. A lo largo de la historia ha tenido distintas funciones como hospital de peregrinos, hospital de guerra, universidad, colegio de religiosos y actualmente parador. Hay unas bodegas que llevan el mismo nombre, Irache, estamos ya en el kilómetro 2. Después retrocedimos a la fuente del vino que está justo al lado de la fuente de agua. Bárbara lleno su botella de 50cc para después compartir en la comida o en la cena, yo creo que aproveche para reponer el agua, si mal no recuerdo.
El primer indicador del camino nos indica Azqueta a 4 Km. y Los Arcos a 17,4 Km. Continuamos camino donde nos sorprende la lluvia que llega a resultar molesta en algunos tramos del camino cuando el viento se hace eco de ella. El arco iris sale a nuestro encuentro aunque las fotos no quedaron muy lucidas. En Azqueta, no paramos, pasamos por la Iglesia de San Pedro de Azqueta, Igúzquiza. Dicen y he leído que en Azqueta hay un tal Pablito Varas que ofrece varas o bordón para el camino y que os enseñará como hacerlo, supongo que el día no era muy afortunado para Pablito y no tuvimos el placer de conocerle. Al borde del camino hay un aljibe medieval, cuando pase por aquí Bárbara ya no iba conmigo, creo que se adelanto, se conoce como la fuente de los Moros la idea era saciar a los peregrinos medievales ya muy cerquita estamos de Villamayor de Monjardin.
Llego a Villamayor sobre las 13h30 me encuentro de nuevo con Bárbara que se había adelantado. En el albergue de peregrinos parroquial de la localidad nos ofrecen desayuno indicando que es el único lugar en todo el pueblo donde poder tomar algo, el único bar que hay está cerrado. Para mi el desayuno sustituyó la comida. Por lo que pude constatar todos los albergues parroquiales tienen el mismo sistema de funcionamiento mediante donativo. Estos albergues son regentados por voluntarios, en este caso el chico era de Hospitalet y por esas cosas de la vida trabaja en San Joan Despí, precisamente en mi pueblo.
Partida de Villamayor a las 15h30 aquí tuve la disyuntiva sobre si quedarme porque la verdad Camino y Miguel son una pareja encantadora con la cual congeniamos bien y ellos se iban a quedar a pasar la noche. Más al final decidí seguir el camino sabiendo que nos volveríamos a encontrar. Pensé en la posibilidad de quedarme para poner al día mis notas, pero el albergue era pequeño y el tiempo no pintaba muy halagüeño como para pasar toda una tarde metida en aquel agujero. No recuerdo las plazas del albergue, sino recuerdo mal dos sendas habitaciones comunitarias con una tarima y colchones encima, en la entrada justo que da a la calle te encuentras la mesa y la cocina, un pequeño espacio.
Bárbara emprendió el camino dirección a los Arcos aproximadamente una hora antes, sabiendo de su paso, difícil será ya encontrarnos en el camino, yo estuve esperando la llegada de Camino y Miguel a Villamayor, compartí unos momentitos con ellos y de nuevo al camino no sin antes visitar la iglesia románica de San Andrés del s. XII, está justo en frente del albergue de peregrinos. Desde el pueblo se ve la cumbre del monte de Mojardin un castillo de San Esteban de Deyo. Emprendo el camino consciente de lo que me queda por delante, con la tranquilidad de que no tengo el tiempo limitado, que nadie me pisa los talones, que cuando llegue habré llegado. La zona es bien linda y bien merece su contemplación, contrastes, tonalidades marrones y verdes, almendros, el silencio y la soledad del camino. Atrás queda el castillo de Villafuerte, atrás de mí… le pienso, le siento, le veo y todo me parece inmensamente hermoso y me creo la protagonista de un hermoso cuento, estos son pensamientos del camino… que voy diciendo en voz alta, quizás me escucha el viento... Recuerdo como al despertar esta mañana le escribí un bello poema, quise levantarme porque sabía que luego me ocurriría esto, olvidar el poema al completo. Estoy llegando a una carretera, el día se ha vuelto ha despejar aunque persisten las nubes, deben ser cerca de las cuatro, atravieso la carretera y sigo recto. Es el camino de Santiago como la vida misma… uno puede partir en absoluta libertad, vayas solo o acompañado es cuestión interior, el camino te ofrece esos momentos de autoafirmación. Llevo cerca de 4km. pensando… y todavía ninguna alma he encontrado, quizás compartirías este momento con alguien, pero es importante que el hecho de partir juntos no implique ir pegados en el camino sin posibilidad de desmarcarnos, esto haría perder el encanto, el misterio y la magia…miro hacía atrás, un camino dibujado a largo sin nadie que lo transeúnte, miro hacía delante tres cuartos de los mismo… ¡es impresionante! Encuentro un indicador en el camino en el cual veo que me restan 5 Km. para llegar a Arcos, eso quiere decir que llevo en estos momentos 7,5 Km. aprovecho para hacer una foto de una ele que forma el camino y vuelvo a mis pensamientos, ahora reflexiones sobre la soledad deseada o no, sobre como algunas personas no han vivido su camino, sino uno completamente ajeno… Empieza a lloviznar, me vino a la mente el libro del Caballero de la Armadura Oxidada, cuantas necesidades nos creamos, cuantas máscaras nos ponemos que ni tan siquiera nos reconocemos. Un hermoso momento de silencio, me paro ante lo que mis ojos contemplan, no he pasado todavía por ningún pueblo, no he encontrado nada ni a nadie en el camino. Ahora vuelvo a ver molinos en movimiento, muy, muy lejos, unas fotos en el camino, oigo mis pasos en el silencio.
Recorrí los 12,5 kilómetros que distan de Villamayor a los Arcos en la soledad, la paz y el silencio del camino, pequeñas lluvias que apenas interfirieron la caminata. Después nos encontramos en el albergue los Amigos del Camino cuyo coste son 4 € pasar la noche. Allí estaba José el parlanchín; el otro José que también conocí la noche del albergue parroquial, me divertí cuando le oí preguntar al resto si no había venido la del pijama de ositos, o sea yo; Isabel a quien conocí en la primera etapa hacía los molinos de viento, entre francesa e italiana, viajaba sin mochila que se la transportaban cada día por 7 €, hay disponibilidad de ese servicio, recogen la mochila cada día del albergue, pero tiene un inconveniente que te has de ajustar muy bien a las etapas y no puedes improvisar ni introducir variantes; Elena quien también conocí en el albergue parroquial la noche anterior y con quien mantuve una charla aquella noche mientras cenábamos y Bárbara.
Otros pensamientos en la etapa de hoy, que ha sido muy buena, el camino es llano, apenas una pequeña cuesta, el paisaje distinto y sobre todo el camino dibujado que nos persigue y que diviso. Algunos pensamientos entrelazados he puesto coincidente con el momento del tramo, algunos los guarde para mi recuerdo, solo expuse y expongo aquello que de utilidad creo puede ser en la práctica o en la reflexión.
Hoy ya no siento su peso sobre mi cuerpo, quizás porque ayer por la tarde cuando llegue al albergue le dedique un tiempo, digamos que fue lo primero que hice, sacar todas las cosas de la mochila y organizarlas de nuevo en base a la experiencia de lo que de camino llevo. Hoy, la cantimplora la lleve dentro de la mochila pues estos días a pesar de ir bien sujeta, hay momentos en las bajadas que hace un pequeño cimbreo, y de todos modos mucho mejor en el interior, claro aunque bien a mano que no tengamos que desorganizar toda la mochila para acceder a ella. Más incluso dentro escuche el sonido del agua acompañando el de mis pasos desiertos. Realmente, ha sido un acierto introducirla en su interior.
Antes de vencerme al sueño decidí que iba a dejar hoy en el “convento”, recordé las palabras de José, la del pijama de ositos, y, pensé que ese no era nombre para mi y que eso tenía fácil remedio. Cuando lo decidí, lo llevaba puesto e incluso baje a cenar con él, fue bonito mientras duró, pero casi todo tiene un final y un comienzo. Es curioso como cuando tienes que despedirte de algo pareces tenerle más apego, aquel desprenderme no me fue igual de fácil por ese bienestar que me producía todas las noches al ponerlo, por simbolizar que estaba entre familia, más estaba decidido, hoy te dejo, nada quiero a mi lado que anule aquella que soy o que siento.
Sintámonos libres aunque dispongamos de pocos días, un solo día, una parte de la etapa… prueba a despojarte de todo aquello que nos esclaviza en el día a día desconecta el pensamiento, quizás esta es la parte más difícil pero vale la pena el intento, apaga el móvil que ningún sonido rompa el silencio, quita ese signo de esclavitud de nuestro tiempo, ese reloj que luces en la muñeca siendo ajeno a que es la prisión que te amarra en el tiempo…
En esta ocasión parto acompañada de Bárbara y José, todo un personaje a quién conocí en el Albergue de Estella, extrovertido, servicial y parlanchín sin descanso, así que cuando comencé a necesitar del silencio aminoré el paso y me quedé a solas con el camino, en este momento debo llevar unos 3 kilómetros, desde que salimos de Arcos se divisaban a lo lejos tres pueblos, uno de ellos quedó ya atrás, ahora se ven dos, supongo que por alguno pasará el camino. Hoy la etapa planificada es de 18 kilómetros hasta Viana. La primera parada programada para hacer un alto en el camino es Torres del Río donde Bárbara que va con tiempo sobrante pretende pasar el día tranquilamente y hacer noche.
El viento empieza a azotar y me veo obligada a parar, momento en que todos los compañeros me toman la delantera, aquellos que partieron conmigo y aquellos que iban más rezagados, el cielo esta despejado, importante, el pensamiento vuela al compás del viento desde la noche anterior al nuevo amanecer en el cuál desperté componiendo un hermoso verso de dos estrofas para él que como bien pensé en el momento de inspiración no volvería a recordar.
El primer pueblo por el que pasamos Sansol, según nos informaron en el pueblo, dispone de un bar aunque a nuestra llegada sobre las diez de la mañana estaba cerrado. La entrada a este pueblo no es tan bonita como suele ocurrir en lo que llevo de camino, pero la iglesia, si, tiene su encanto. Justo al entrar en el pueblo, la primera calle que ves al frente es la calle Mayor y a la derecha a unos 100 metros hay un Albergue. El Camino de Santiago continúa todo recto. Desde Sansol a Torres del Río hay tan solo un kilómetro, dejamos Sansol junto a un chalé ya a la vista de Torres del Río. El tramo se me hizo corto pensaba que llevaba solo la mitad del camino cuando ya había llegado a él.
Entramos Torres del Río donde cuesta subir por sus empinadas calles. Hay un Albergue de Peregrinos llamado Casa Mari, junto a la iglesia del Santo Sepulcro, templo octogonal del siglo XII que mantiene una torre adosada que pudo utilizarse como faro para guiar a los peregrinos que nos precedieron siglos atrás, que pinta bastante bien del cual no puedo dar referencias concretas, solo puedo indicar que es final de marzo y está abierto, no todos suelen abrir por estas fechas. Aquí en un bar cuyo nombre no recuerdo pero si la situación, que si mal no creo, es la primera calle a la izquierda una vez entramos en el pueblo, antes de llegar y cerca de la iglesia. Debí hacer una parada de más de una hora entre unas y otras cosas. En el bar mencionado almorcé un bocadillo de tortilla y pasé los últimos momentos con Bárbara con quien ya no volvería a encontrarme en el camino. A partir de aquí mis problemas económicos van a dar comienzo, hasta este momento no me había dado cuenta pues llevaba dinero en moneda, pero cuando tuve que ir al cajero, caí en la cuenta que justo había tomado la visa que utilizo para pagar en comercios con lo cual no me se el pin, así que a sufrir un rato, además de que por esos pueblos de Dios el pagar con tarjeta está complicado. En el pueblo me indicaron que no tendría problema en Viana pues el jueves santo no era festivo…
Al final me decido a dejar atrás Torre del Río a pesar de lo a gusto que estaba allí sentada al sol en la puerta del bar con Bárbara, recorro el primer tramo por carretera unos 250 metros, y, desvío a la derecha, me encuentro a 7,5 kilómetros de Viana, a 3,5 kilómetros de la Rioja y a unos 18 kilómetros de Logroño aproximadamente. El camino es pedregoso, después del camino que llevo ya hecho, prefiero este tipo de suelo al asfaltado, me resulta más cómodo transitar por ellos. Otra vez el silencio me acompaña y son mis pensamientos lo que brotan y hacen eco una y otra vez, para retomar ese paralelismo ya enunciado del camino de la vida con el camino de Santiago donde vas encontrándote con diferentes tipologías de personas, aquellas que te transmiten buenas vibraciones, aquellas con las que compartes cosas en común, aquellas con las que recorrerías largos senderos, aquellas con las que no irías a parte alguna; asocie la llegada a cada pueblo a los pequeños objetivos que te marcas en el camino de la vida, la satisfacción personal que se alcanza con el esfuerzo de dirigirte a y llegar a…, las cosas no van a ti, sino que tu debes ir hacía ellas…; pensé en aquellas personas que dejan que los acontecimientos se den sean o no los deseados que se dejan arrastrar por el paso de los días sin hacer nada para modificar el curso de sus vidas a pesar de que no les complace eso que día a día deviene, pensé en esas otras que hacen de cada día un acontecimiento y que rechazan aquello que tienen a su alcance si no les gratifica y se dirigen a la consecución de sus ideales, metas, sueños…evidentemente puse nombre a esas personas que guardaré en ese bonito baúl que alberga tan hermosos recuerdos, mis mejores tesoros. ¡Me siento genial! Una buena etapa, alguna pendiente pronunciada, pero nada importante, una etapa en la cual llevo un ritmo muy lento (paso de paseo) y muy a mi rollo, bueno, como la mayor parte del camino, siempre a mi ritmo.
A 3,8 kilómetros de Viana hago una parada para comer, la verdad es que me he tomado la etapa con toda la calma y si el tiempo no empeora me relajaré aquí un buen ratito. Después de un tiempo que salí del kilómetro 3,8 voy por un sendero muy estrecho mientras hablo en voz alta para mí, hoy he hecho prácticamente toda la etapa sola, excepto los 3 primeros kilómetros y el ratito que he disfrutado de la compañía de Bárbara en Torres del Río. Me planteaba que hace unos años hubiera sido impensable esto que hoy y ayer hice, me emociona y me gratifica pensar en esa gran evolución porque si la consecución de las metas llena la vida también la hacen plena el desprenderse de aquello innecesario sea material o intangible como pueden ser los miedos, aquí dos claramente evidentes se me pusieron de relieve como superados, los silencios, la soledad, la no aceptación a mi persona por parte de los demás, el que pensarán… pensé en que lo importante del camino no es alcanzar la meta sin más, sino todo lo vivido hasta llegar a ella, no es importante el tiempo que invirtamos, sino cada paso que se da consciente de ello y, cada persona necesita su tiempo, esa es la gran riqueza y la unicidad del ser humano.
Voy por carretera se divisa construcción de pisos y una iglesia como siempre en el centro, llevo bastante rato por carretera vi un letrero que ponía 100 metros, pero llevo bastante más, es de las veces que más tiempo llevo caminando por carretera, aunque no es muy peligrosa, poco transitada, por lo menos en esta fecha, ahora hay un poco de arcén más debajo de pie de carretera y mucho mejor. La foto del Albergue Andrés Muñoz se corresponde al Albergue municipal, el Albergue donde teníamos previsión de pasar la noche que es el Albergue Parroquial está cerrado en esta época. Dije teníamos porque quedamos en encontrarnos esta noche en el Albergue con Camino y Miguel.
Llegué al mediodía y como por aquí todo se sabe me dijeron que los del banco andaban comiendo por algún bar de la calle EL Cristo, pero no hubo suerte después de recorrerme todos los bares, y, aquí, si que me comencé a preocupar, pero en todas partes encuentras almas generosas y un señor que intuyo mi preocupación me ofreció ayuda a la que finalmente no tuve que recurrir, pero que me relajo un tanto, aunque no del todo. Desde la calle El Cristo avanzamos por La Pila, el portal de la Trinidad, la plaza del Coso donde está el Balcón de Toros y, finalmente, la calle Mayor que conduce hasta la plaza de los Fueros. Aquí se dan cita, frente a frente, el Ayuntamiento de Viana y la iglesia de Santa María, gótica de soberbias dimensiones y portada renacentista.
Al final me fui de compras al Schlecker, único comercio en el cual podía pagar con tarjeta, así que aproveché para hacer la compra de la cena y el desayuno para el día siguiente. Después de esto me sentí feliz y relajada de poder subsistir un día más y pensé en mis compañeros del camino Miguel y Camino que hoy llegarían agotados pues ellos se habían detenido antes de Arcos con lo cual el tramo que tenían para hoy eran muchos kilómetros, así que cocine un potaje de garbanzos con verduras que seguro recordarán, sino por el sabor por el amor que puse en ello.