Desde pequeña me he rodeado de amantes, apasionados y aficionados del mundo del arte que en su búsqueda me explican mil y un inventos para encontrarse con este bien de la naturaleza y de nuestro tiempo.
Llevo diez años de experiencia y formación en el ámbito artístico y seis en el mundo de la terapia. Con grandes acompañantes y sin dejar la vista atrás se ha podido conseguir una serie de cajas de herramientas sobre las que volcamos, unos cuantos, la intención de poder ofrecer a través del arte y sus líneas de trabajo un método curativo desde la salud y la sanación. Es por eso que venimos utilizando la terapia y el arte en su conjunto cómo un medio a través del cual podamos desarrollarnos en un objetivo y llegar a la meta que buscamos sin impedimento o bien transmitir y poder comunicarme con el otro, conmigo mismo o con lo que me rodea de un modo diferente donde encontrar el siguiente paso sin dejar que el esfuerzo haga una mella y nos deje huella.
Sin más buscamos sentirnos bien con nosotros mismos para llegar al cometido elegido y desempeñar nuestras funciones, entendidas también como deseos, para tener una vida sana donde tomar decisiones sobre el modo en que queremos hacer desarrollar este vínculo con el arte y además poder darnos cuenta del crecimiento personal de un modo terapéutico.
María Jesús de la Torre Hernández Actriz y Arteterapueta
Idea original María Jesús de la Torre Hernández.
Colaboraciones: Familia de la Torre Hernández Coll.
Es necesario tener un nivel de vida sano y poder autorregualar los niveles en los que podemos vivir como parámetros sobre los que elegimos la cantidad que soportamos y la que queremos soportar para llegar a un lugar y trazamos ese recorrido donde poder desarrollar un acontecimiento. Nos servimos de metáforas desde las que acortar distancias con los otros, con lo que nos rodea y desde donde poder atisbar en el tiempo para volver al presente con la sensación de vivir cada momento como yo lo quiero vivir. En la música por ejemplo encontramos el origen del cuidado que uno mismo se ofrece al poder elegir su estado emocional desde cuando quiero relajarme y cuando quiero estimular mis sentidos. Por otro lado es nuestra voz reconocida por los demás y por uno mismo para seguir jugando con los graves y los agudos hasta llegar a encuadrar un viaje de sentimientos que podemos transmitir desde el teatro, desde las artes escénicas desde un recital o desde la comunicación. Dibujo y en mi pulso puedo distinguir la elección de un color o el otro las formas y los trazos cómo desde el pequeño al grande, paso del grosor a la difusión y consigo entender que ese momento es parte de mi y del ocio que yo decido dedicar a ese arte y a esa técnica. Podemos hablar desde el presente inscrito en nuestros procesos artísticos terapéuticos de aquello que soy y que me gusta ser.
Son procesos de visualización a través del arte desde donde puedo posicionarme siendo la forma artística el medio o el vehículo que me lleva al fondo de la cuestión a la que yo otorgo la importancia y para lo que necesito un acompañamiento y en esta elección de una cuestión terapéutica y de su respuesta a través del arte, el terapeuta terapéutica es quien está entrenado para hacer este acompañamiento.