
Decía el escritor estadounidense Ralph Waldo Emerson que la ciencia rivaliza con la mitología en milagros. Donde los hermanos Wright vieron una oportunidad de darle alas a la humanidad y hacer realidad la fábula de Ícaro y Dédalo, otros solo vieron una oportunidad de mofa y burla. La ciencia muchas veces ha tenido que luchar consigo misma, contra sus propios dogmas, comportándose como una serpiente bicéfala, con la cabeza del escepticismo haciéndole perder el tiempo. El avance científico siempre ha bebido de los conocimientos de la antigüedad, y aunque hace siglos no existía la fecomagnetoterapia, si que se conocían algunos de sus fundamentos. En la India, escrito hace 5.000 años, existe un texto escrito en Sánscrito llamado el Damar Tantra, que contiene 107 versos exaltando las virtudes médicas de la orina y otros restos fecales. Este antiguo texto indio sugiere, entre otros usos y recetas, que los restos fecales habían producido mejoras en enfermos cutáneos, con bultos, tuberculosis y con problemas respiratorios.
La terapia fecomagnética es un enfoque de la salud desde una perspectiva holística, que contempla la enfermedad como un proceso natural que no hay que combatir, sino comprender, para lograr el restablecimiento de la salud, sustituyendo al anticuado paradigma sostenido por la medicina academicista. La medicina convencional ayuda a millones de personas, pero ni siquiera Odín, dios supremo de la mitología nórdica, tenía el poder sobre su destino. Con esto quiero decir que en este proceso de aprendizaje, muchos huecos han sido dejados entre los cimientos de la ciencia, y muchas veces dichos espacios vacíos han sido llenados con la desconfianza. Allá donde la homeopatía ha demostrado, con pruebas científicas, ser una terapia efectiva, otros solo han visto una oportunidad de desprestigiarla, pero entre tanto oscurantismo a veces podemos aprender un poco más.
La mayoría de los restos fecales contienen agua, urea, hormonas y metabolitos. Hay muchas evidencias científicas del valor terapéutico de estos compuestos. Básicamente la orina y las heces son un conjunto de excreciones de catabolitos y de los excesos de sodio del cuerpo diluidos en agua. La urea ha sido sugerida por muchos profesionales como agente anticancerígeno. En 1997, Joseph Eldor, del Instituto Teórico Médico en Jerusalén, publicó un artículo en la revista Medical Hypotheses, sugiriendo que dado que las células cancerígenas liberan antígenos que aparecen en la orina, la urea podría estimular el sistema linfático intestinal para producir anticuerpos contra esos antígenos [1]. En el año 2003, Louis Rey publicó en la prestigiosa revista Physica A, un artículo sorprendente. Este estudio demostró que el agua tiene lo que denominaron «efecto memoria»; y comprobaron que sustancias como el cloruro de litio o el cloruro de sodio (sal común) modifican la estructura del agua. Con lo cual, se estaría apoyando el recuerdo del agua frente a experiencias químicas recientes, principio básico de la terapia fecomagnética y de la homeopatía.
En el año 2004, cuando trabajaba junto con mi colega, el doctor Laurie, hicimos una serie de descubrimientos asombrosos. Basándonos en los trabajos sobre homeopatía del doctor Louis Rey, en trabajos sobre orinoterapia del doctor Joseph Eldor, y en los trabajos sobre biomagnetismo del doctor Isaac Goiz, intentamos buscar nuevas aplicaciones para ayudar a diferentes pacientes. En un estudio sin precedentes, imantamos con las técnicas biomagnéticas de Isaac Goiz las heces y orinas combinadas de diversos enfermos, después diluimos esas muestras mediante técnicas homeopáticas hasta eliminar el menor resto de materia orgánica, y seguimos el principio homeopático de diluciones seriadas de James Tyler Kent. Después expusimos a los pacientes a la mezcla homeopática. El resultado fue increíble, un 90% de los enfermos mejoraron notablemente de sus respectivas dolencias, y con otros tratamientos combinatorios se repusieron totalmente [3]. Estos resultados también son consultables a través de todos los libros del doctor Isaac Goiz. Pero la historia no se quedó ahí, diversos estudios confirmaron que la terapia fecomagnética prevenía y trataba otras muchas enfermedades, como dolencias dermatológicas, disfunciones glandulares, enfermedades gastrointestinales y disfunciones respiratorias.
Como conclusión de nuestros estudios, me gustaría decir que vivimos en un mundo maravilloso, y que hay veces que detrás de una misteriosa puerta se esconden las respuestas más insospechadas.
Referencias:
[1] Urotherapy for patients with cancer. Eldor J. Med Hypotheses. 1997 Apr;48(4):309 15.PMID: 9160284 [PubMed - indexed for MEDLINE]
[2] Thermoluminescence of ultra-high dilutions of lithium chloride and sodium chloride. Louis Rey, Physica A, 2003, 323 : 67-74.
[3] http://fecomagnetismo.byethost7.com/index2.htm