¿Qué es el Feng Shui?

Joan Miquel Viadé


 
 

El Feng Shui es un arte milenario a caballo de la ciencia, la geomancia y la sabiduría popular cuyo objetivo es devolver el equilibrio natural a nuestro espacio para así crear entornos energéticamente privilegiados que proporcionen salud y bienestar. Nacido hace ahora aproximadamente 6500 años, el Feng Shui ha ido evolucionando desde su inicio, con modelos energéticos muy básicos, hasta sus propuestas actuales que incorporan aspectos y niveles energéticos muy diversos.
El Feng Shui, en una primera aproximación, es un conjunto de técnicas que impulsan y mejoran la circulación de la energía vital de la naturaleza, llamada Qi, en nuestros hogares. Un hogar o una empresa, o una tienda, o cualquier entorno creado por el hombre con una buena circulación del Qi, será un espacio que ayudará a sus habitantes, favorecerá la prosperidad y facilitará la vida en su interior, por el contrario, un entorno en el que el Qi tenga dificultades para moverse, en que no pueda expandirse y contraerse a voluntad, en general, en el que no pueda expresarse de manera parecida a como lo hace en un entorno natural, será un espacio que no ayudará a sus habitantes y que dificultará enormemente la consecución de sus objetivos.
La pregunta que podríamos hacernos ahora es ¿Y por qué? ¿Por qué el Qi es tan importante? Y sobretodo ¿Por qué debe poder moverse en nuestro hogar de manera parecida a como lo hace en la naturaleza? Y para responderlas, nada mejor que una revisión de los fundamentos del comportamiento natural y el origen del Feng Shui.

Fundamento Natural
El Feng Shui se base en la idea que la naturaleza es un sistema organizado, coherente y completo que se abastece, crece, renueva, evoluciona, regula, etc. siguiendo una serie de pautas (flexibles y rígidas a la vez) que garantizan su funcionamiento en un estado de plenitud en cualquier circunstancia y entorno.
Cuando nos fijamos atentamente, enseguida nos damos cuenta de que los entornos naturales funcionan siempre al 100% de sus posibilidades.
No se parecen en nada a los entornos artificiales en lo que el espacio a veces no se usa correctamente, se desaprovecha o incluso se empeora. En los entornos naturales, todos los espacios se aprovechan y ordenan y la naturaleza, la vida, el Qi, logra siempre expresarse de manera completa. Poco importa si los entornos son climáticamente más áridos y hostiles, o son mas fructíferos y acogedores, en cualquiera de ellos, desde las altas montañas, hasta los profundos valles, las selvas o el fondo de los mares, en cualquier entorno natural que prefieras, la naturaleza siempre está generando vida al 100% de sus posibilidades.
Si caben cuatro plantas en un espacio, la naturaleza no pone cuatro, sino que intenta que quepan incluso cinco. No es rácana, no mide sus fuerzas sino que impulsa el crecimiento de todo lo que pueda vivir ahí. Si en una montaña pueden vivir 10 lobos, pues hay 10 lobos, no 9 ó 7 ó 6… Hay 10.
Si en una pequeña isla pueden anidar 100.000 aves marinas, pues eso, 100.000 encuentras porque en los entornos naturales, la energía siempre está funcionando al 100% de sus posibilidades.
La vida siempre está moviéndose en entornos de equilibrio inestable; colocándose en niveles cercanos a los máximos relativos de su función de cantidad de individuos por unidad de tiempo o de espacio.
Si observamos, por ejemplo, a cualquiera de las plantas que tenemos en casa, nos daremos cuenta enseguida que en ese entorno, la naturaleza no se está expresando al 100%.
En el tiesto, está nuestra planta, creciendo tranquilamente, a sus anchas, con mucho espacio a su alrededor desaprovechado. Esta es la forma de concebir el uso de la energía según los parámetros humanos: utilizar muchos recursos para expresar bien poco…
¿Qué sucede entonces, cuando estamos durante varios días regando la planta, pero sin prestarle demasiada atención? Pues que rápidamente, la naturaleza se da cuenta de ese suculento espacio al lado de nuestra planta, y entonces piensa que el espacio desaprovechado al lado de nuestra planta es un nuevo lugar donde expresarse y a la mínima que te descuidas más tiempo del debido, te encuentras que a lado de tu magnífica planta, han crecido brotes nuevos, o bien de ella misma, o bien de otras plantas que parece que mágicamente, empiezan a brotar… Tú no sabes cómo ha sido, como han llegado esas semillas allí pero a cabo de pocos días te encuentras diversos brotes de plantas nuevas acabando de rellenar el espacio vacío, intentando mejorar el uso energético de ese nuevo entorno. Y así, sucesiva y paulatinamente, irán apareciendo plantas hasta que el sistema se sature cercano al 100% de su potencial.
Probablemente a nosotros no nos guste que aparezcan brotes de otras plantas pero la naturaleza no desaprovecha ninguna oportunidad para expresarse y cuando encuentra cualquier espacio donde crear, lo aprovecha y, como de la nada, aparecen esas plantas amigas, que acaban de utilizar el espacio desaprovechado… Y si no, que se lo pregunten a los agricultores y al cuidado que deben de tener para mantener sus campos limpios de otras variedades vejetales.
La naturaleza no desaprovecha nada, todo lo hace crecer con el mismo amor, sin favorecer más a unos que a otros seres vivos… Si le das un terreno, la vida, el Qi, la naturaleza –llámalo como prefieras– lo llena todo por completo, se expresa de manera total, esto es, al 100%.
Origen del Feng Shui.
Este funcionamiento perfecto y sincronizado, esta capacidad de adaptación y renovación asombrosa de la naturaleza fue lo que inspiró a los antiguos maestros taoístas a considerar a la naturaleza como una valiosa fuente de sabiduría de la que aprender y, por supuesto, un modelo energético perfecto que sería fantástico llegar a entender para poder trasladar a otros entornos.
Partiendo de esta idea, los antiguos geomantes observaron la naturaleza durante mucho, mucho tiempo hasta que fruto de esta observación milenaria, lograron descifrar algunas de las claves energéticas básicas que inspiran su funcionamiento.
Este conjunto de pautas, debidamente ajustado y adaptado a los ambientes artificiales que creamos los seres humanos, es lo que con el tiempo se ha convertido en el Feng Shui (y otras disciplinas a lo largo de la historia y la geografía) y con numerosas adiciones, modificaciones y supresiones ha llegado hasta nuestros días. En este sentido uno de los corpus de conocimiento más extendidos y que presenta un modelo más coherente es el Feng Shui taoísta.
Veamos ahora algunos de sus principios fundamentales.

Principios fundamentales del Qi
El Qi, la energía vital de la naturaleza, se desarrolla y evolución siguiendo unos principios fundamentales que explican su naturaleza y movimiento. Es importante conocer estos principios para familiarizarse con las bases teóricas del Feng Shui con independencia de cual sea la escuela y el ámbito de aplicación. El Qi y su funcionamiento es común a todos los acontecimientos de la naturaleza, sus leyes fundamentales son las siguientes.
La naturaleza es una unidad, que se comporta de manera coherente, animada por una energía única e indistinta para todos los seres y formas de la naturaleza. A esta energía primera la llamaron Qi (Qi).
Detrás de la aparente diversidad de la naturaleza, existe una cohesión total entre todas las formas de vida ya que, en el fondo, todas ellas son partes individualizadas de la misma energía única, el Qi; nosotros mismos también somos parte de este Qi único.
La clave para entender la naturaleza, su diversidad y a la vez su orden, no está en centrarse en el estudio de sus manifestaciones, esto es, las formas naturales, sino concentrarse en conocer y dominar las leyes que rigen el funcionamiento de su principio básico –el Qi–.

Principios fundamentales del Feng Shui
Una vez los antiguos geomantes comprendieron esta unidad de la naturaleza, empezaron a observar cual era el comportamiento del Qi, cómo era su movimiento en entornos naturales para, más adelante, deducir cómo aprovechar al máximo este flujo constante de energía para trasladarlo a entornos artificiales, esto es, postular los fundamentos básicos del Feng Shui.
El Qi anima todos los elementos de la naturaleza y a la vez circula por todos los espacios.
En la naturaleza, el Qi busca la máxima diversidad de formas y manifestaciones.
En la naturaleza, el Qi circula imitando las formas y pautas de la naturaleza circundante así pues circula trazando caminos ondulantes, cambiantes en anchura y velocidad, con tendencia a la lentitud antes que a la aceleración.(Y este próximo fundamento es el que intenta imitar el Feng Shui).
Este flujo de Qi, cuando efectivamente, es ondulante, cambiante, diverso y relativamente lento, está rodeando a un naturaleza exuberante, rica y nutricia en cambio, cuando el Qi circula siguiendo pautas más aceleradas y rectilíneas, habitualmente está rodeado de una naturaleza más pobre, más áspera, más yerma.
Así que, En los entornos artificiales que creemos y habitamos, en la medida de lo posible, hemos de procurar que el Qi circule de la manera más “natural posible” imitando sus trazados de expresión más harmónicos para conseguir entornos exuberantes, ricos y nutricios en los que sea fácil que nuestros proyectos e ideas florezcan, igual que si de vegetación o población animal se tratase.
A partir de estos principios básicos directores, se fundaron las bases del Feng Shui que ha llegado hasta nuestros días y cuyo centro de interés básico es: lograr en espacios artificiales creados por el hombre, una circulación del Qi lo más relajada y parecida a la que tiene dentro del entorno natural.
Aproximaciones y Escuelas de Feng Shui
A partir de estos principios básicos, a lo largo de la historia, diversas generaciones (escuelas) de geomantes han ido aportando su granito de arena en la construcción de este gran edificio energético que actualmente es el Feng Shui. A partir de este punto podría dedicarme a hacer una larga lista de las distintas escuelas (Formas, Brújula, Ba Zhai, estrellas voladoras, 4 pilares, escuela americana ¿? y un largo etc.) no obstante, en vez de esta lista, que poco o nada explica sobre las distintas escuelas e incluso sobre el propio Feng Shui, es mejor explicar cual es la relación que hay entre todas ellas y cómo encajan dentro del edificio energético global que propone el Feng Shui.

Entorno energético
El primer concepto que debemos introducir para entender al Feng Shui es el de Entorno Energético. Sin él, no pueden entenderse ni su estructura ni sus distintas escuelas.
Cualquier espacio natural o artificial (casa, edificio, puente, campo, persona, montaña) en todo momento esta influido por tres flujos energéticos (Qi) a un tiempo: el que proviene de la tierra (flujo energético –Qi– telúrico), el que proviene del cielo (flujo energético celeste) y el que se genera como resultado del encuentro de los dos anteriores en ese espacio (flujo de energía vital) que llega a diferenciarse de los anteriores adquiriendo características propias. La suma de estos tres flujos es lo que entendemos por entorno energético.

Escuelas de Feng Shui
En este primer artículo de la serie, no entraremos en el detalle de cual es el funcionamiento e influencia de cada uno de estos tres flujos (Qi celeste, terrestre y vital), esto quedará para posteriores artículos basta con decir que los tres flujos tienen igual importancia, una relación cooperativa aunque una aportación desigual en magnitud a la hora de construir los entornos energéticos.
En la actualidad, con alguna rara excepción, la mayoría de las denominadas Escuelas de Feng Shui, se posicionan y diferencian entre ellas dependiendo básicamente del flujo energético al que prestan atención. Algunas se centran en el nivel energético celeste, por ejemplo la escuela de las estrellas voladoras, otras prefieren el nivel de energía vital, por ejemplo la escuela del Pa Kua basado en brújula, otras sólo tratan aspectos de circulación energética (escuela de las formas), etc.
Si bien algunas de las escuelas mantienen todavía el espíritu global y natural del Feng Shui Clásico otras sin embargo, se centran solamente uno o dos de los niveles del Qi (telúrico, constructivo, celeste o personal) aunque en puridad, un estudio completo de Feng Shui debería tener en cuenta todos los niveles del Qi ya que, tal como ya hemos visto someramente al describir el concepto de entorno energético, en el fondo, todos los flujos están íntimamente relacionados y actúan conjuntamente. Es más, en algunos casos, una intervención parcial de Feng Shui puede llevar a la errónea conclusión de que no funciona, no sirve, cuando en realidad, lo que sucede es que la corrección energética que se persigue depende de más de un aspecto a la vez.
El buen Feng Shui
Así pues, con independencia de cual sea la filosofía (escuela) desde la que se aborde un estudio de Feng Shui, si se desea tener éxito, lo más importante es no quedarse en el estudio de un solo nivel, de un solo flujo del Qi, sino plantear el estudio desde una perspectiva global y ordenada en el que los factores de influencia del entorno energético estén todos ellos correctamente balanceados y ponderados, esto es, midiendo su influencia real sobre el entorno energético en función de su escala de magnitud.
Por poner un ejemplo que aclare un poco estos primeros conceptos: en cualquier entorno que se desee estudiar y corregir, es mucho más influyente para la vida de sus habitantes (incluso para su salud a medio plazo) corregir la influencia energética producida por la presencia de líneas de agua subterránea (qí telúrio) en ese espacio, que no la posición de la escalera (circulación energética) o incluso el año de construcción (Qi celeste).
Es evidente que todos los flujos energéticos son importantes, ninguno debe desdeñarse no obstante, deben tratase en primer lugar de manera global y en segundo lugar, por orden de magnitud de influencia. Hacerlo al revés, o parcialmente, dará al traste con cualquier intento de mejora.
Un buen estudio de Feng Shui debería tener en cuenta todos los niveles del Qi ya que, en el fondo, todos están íntimamente relacionados y actúan conjuntamente. Es más, en algunos casos, una intervención parcial puede llevar a la errónea conclusión que el Feng Shui no funciona, no sirve, cuando en realidad lo que sucede, es que la corrección energética que se persigue depende de más de un aspecto a la vez o que, tal como comentaba en el párrafo anterior, se llevó a cabo sin considerar la magnitud de influencia de los distintos flujos del Qi.
Feng Shui del futuro
Por otro lado y para terminar, también es importante tener en cuenta que, más allá de las aproximaciones parciales que proponen muchas escuelas de Feng Shui –que no es poco–, actualmente, la guinda se la lleva esta versión del Feng Shui que roza casi lo folclórico y anecdótico y son muchos los artículos, programas, revistas incluso libros se reduce el Feng Shui a un recetario inconexo sobre espejos, color de las paredes, cabecera de la cama o el número y color de los animales domésticos) y llegados a este nivel, el Feng Shui sí que acaba por desvirtuarse completamente convirtiéndose en un no parar de supercherías, amuletos, remedios milagrosos que ya poco –o nada– tienen que ver con su espíritu original.
El Feng Shui no son amuletos, no son objetos, no son colores, el Feng Shui es una forma de mirar, una filosofía para interpretar el espacio y convertirlo en lo más parecido a un entorno natural idílico y en esta línea, si bien la presión mediática, el propio mercado y nuestro deseo oculto de soluciones inmediatas y con nula implicación personal, están intentando convertir al Feng Shui en poco más que un artículo a la moda, –que además ya intentan cambiarte por temporadas, en la actualidad, y al mismo tiempo que esta corriente de Feng Shui desnaturalizado, también está creciendo la otra perspectiva, la global, taoísta y natural, y son cada día más, los investigadores que luchan por entender qué se esconde detrás de los textos clásicos de Feng Shui y qué contenidos pueden empezar ya a reescribirse desde una perspectiva completamente renovada y científica: geobiología, construcción sostenible, materiales, tecnología respetuosa, etc. y sobretodo global.
Y en los próximos años y en la misma línea que ha venido sucediendo con la mayoría de disciplinas relacionadas con la energía y la nueva consciencia, si lugar a dudas, asistiremos al crecimiento y popularización de este Feng Shui más global, más en línea con la perspectiva natural y a la vez, al descubrimiento progresivo de las bases científicas que se esconden tras este conocimiento milenario guardado celosamente hasta hace bien poco por los maestros y los antiguos libros orientales.
Buen Feng Shui.

Joan Miquel Viadé