
En 1972, el fisiólogo Robert Keit Walace, realizo un estudio con 1860 personas adictas a diversas drogas, el resultado fue que al cabo de 21 meses de practicar la meditación de forma continuada, la mayoría de ellas abandonaron por completo la adicción.
La adicción es una distorsión de la información que existe en un plano muy profundo de la inteligencia de las células: la memoria, ésta controla todos nuestros actos como organismos biológicos.
Las células tienen almacenada información en su interior, si esta información esta distorsionada, el resultado es una célula distorsionada. Para que una célula cambie, debe cambiar la información que contiene: recuerdos, funciones, tendencias…
La búsqueda de satisfacción, en la mayoría de los casos, es la causa de una adicción (tabaco, comida, alcohol, drogas, etc...), es por esto que un hábito adictivo, puede abandonarse cuando la persona recibe una fuente mayor de satisfacción, que sustituya a la que recibe a través del hábito adictivo.
La meditación consigue que el nivel de ansiedad decrezca y con ello el consumo adictivo, repetida dia tras dia, estimula la memoria original, reestableciendo la vía de inteligencia, de forma que las células seleccionan las señales saludables del cuerpo en lugar de las distorsionadas, provocando una rotura del círculo de adicción y sustituyéndolo por información original. Al reducir el nivel de estrés y ansiedad, disociarnos del habito adictivo y elevar el nivel de satisfacción interior, podemos motivarnos para que la adicción desaparezca.
Es habitual la recaída, cuando tratamos de abandonar un hábito adictivo, pero esto no importa, siempre y cuando estemos dispuestos a levantarnos y enfrentarlo de nuevo.
Es importante recordar que la adicción no ha afectado a nuestro ser esencial y que este permanece feliz y en paz, por encima de todas las dificultades.
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