Terapia de Alineación Emocional

TAE


 
 

La Terapia de Alineación Emocional (TAE) nació hace dos años, después de un largo periodo de trabajo con otras terapias que me han acompañado a lo largo del camino. La inquietud de indagar para encontrar una forma de ayudar a las personas, los años de compartir la experiencia en la consulta con pacientes que han enriquecido mi vida con sus vivencias, dolencias y emociones, me han llevado a dar forma a una necesidad personal: entender mis emociones, comprender cómo vibramos con lo que sentimos para poder extrapolar lo aprendido y, de esta forma, aplicarlo a la terapia.
Eso que me movió en un momento determinado para iniciar una búsqueda,
es lo que hoy me ha traído hasta aquí, gracias a compañeros que me han ayudado a crear y moldear una terapia propiaque nos permite, no sólo ayudar a bajar el umbral emocional y reducir el estrés, sino también a conseguir que aquellos que se ponen en manos de esta
terapia puedan catalogar lo que sienten y aprendan a sentir de nuevo: es poder dar una herramienta nueva con la que enfrentarse a cualquier contratiempo y poder sentir que uno mismo es capaz de superarse.
El cerebro genera una serie de sustancias (neuropéptidos) que, según la doctora Candace Pert, son las moléculas de la emoción, capaces de viajar a través del torrente sanguíneo a cualquier parte del organismo, acumulándose en unas zonas determinadas. Dicha acumulación
genera una energía concreta,cuyo bloqueo puede producir, a la larga,
consecuencias físicas negativas. Es lo que podríamos considerar como somatización emocional.

Cuando vivimos un proceso traumático que la mente no es capaz de asimilar y aceptar, éste deja una huella que se almacena en forma de memoria celular. Y así, sin que nuestro cerebro sea capaz de detectar la consecuencia de lo que está ocurriendo, en nuestro cuerpo se van acumulando cargas emocionales atrapadas. Éstas van separando cada vez más nuestra mente de nuestras emociones, como si formaran parte de unidades de acción independientes, en lugar de una única y firme conjunción de hechos, que hacen a la persona como una unidad integrada. Con esto podemos llegar a la conclusión de que pensamos con la cabeza y sentimos con el cuerpo, pero ambos están desconectados. No podemos hacer que la mente controle y entienda lo que estamos sintiendo, para poder ser consecuentes con ello en nuestros actos y reacciones. A esto le añadimos que la mayoría de nosotros hemos crecido en una sociedad donde prima cultivar la mente por encima del terreno emocional. Aprendemos a leer, escribir, estudiar, calcular, pero nadie nos ha enseñado a poner nombre a lo que sentimos, a entender qué ocurre dentro de nosotros. Nos falta un aprendizaje emocional. Nos han dicho que no debemos tener miedo, que es malo sentir rabia porque nos podemos quedar solos, que no debemos estar tristes e incluso que es mejor no llorar, pero todos nosotros sentimos de forma natural esas emociones y al negarlas, aprendemos sin querer a reprimirlas.Y sin saber cómo, vamos creando personajes desvinculados de lo que hemos sentido en la infancia, sin ser conscientes de las consecuencias que ello nos puede ocasionar, porque intentamos esconder una etapa en la que éramos emoción pura. Muchos de los conflictos que vivimos como adultos son ecos de un pasado
que lucha por salir. Nuestro cuerpo rebosa de emociones no liberadas y bloqueadas, que generan dolor, nos desbordan y nos hacen sentir ansiedad irracional ante situaciones en las que teóricamente no deberíamos sentirla. Cosas que antes podíamos hacer ahora nos aterran, nos sentimos solos, extremadamente tristes, irascibles y, a veces sin motivo aparente, entramos en una melancolía que se adueña de cualquier momento de nuestro día. ¿Cómo podemos actuar si nuestra mente no sabe qué hacer? Es aquí donde propongo una forma nueva de terapia, dentro del gran abanico que podemos encontrar en la actualidad.
La Terapia de Alineación Emocional consiste en la aplicación de unos determinados aceites esenciales en unos puntos altamente energéticos del cuerpo.El potencial extraordinario de los aceites (capaces de trabajar a tres niveles,energético, emocional y físico),la forma y el lugar donde se aplican y el empleo de unas técnicas de proceso
mental específica en esta terapia,permiten conseguir la liberación de la energía emocional dormida y bloqueada en nuestro cuerpo, que muchas veces es expulsada en forma de recuerdo, lo que nos ayuda a entender y perdonar situaciones vividas. La sensación tras fi nalizar la terapia es que dentro de nosotros hay más espacio,sentimos que pesamos menos, que podemos coger más aire. Esta sensación posterior al tratamiento nos ayuda a entender hasta qué punto una emoción
encerrada puede ocupar un lugar físico”, lo que puede generar a la larga unas consecuencias también físicas tras años de sentir esa sombra sobre nuestro cuerpo. Conseguir con unas gotas de aceite esencial que la persona sane de una culpa de la infancia, que le impedía recordar momentos vividos con una madre que falleció; perdonarse a uno mismo,tras años de esconder una anorexia como un gran secreto que le ardía en las entrañas; poder hablar de una etapa compartida con alguien que se fue de nuestra vida y hacerlo sin dolor, sin rabia, sin sentir que en ello se nos parte el alma; poder liberar una pena profunda,que nos acompaña desde hace tanto tiempo, porque no supimos ver mas allá de lo que nuestra situación emocional en ese momento de nuestra vida nos permitió, perdiéndonos la parte enriquecedora de lo vivido. Estos son algunos de los ejemplos que podrían hacer referencia a cualquiera de nosotros, porque son posibilidades dentro del abanico que la vida y que podemos encontrar en nuestro entorno más cercano.Si pensamos en nuestro pasado, recordando un momento puntual y nos invade una mala sensación, un desasosiego extraño que nos hace sentir mal, debemos preguntarnos qué hay por resolver en ello. Normalmente, ni siquiera somos capaces de asociar aquello vivido con nuestro momento actual, pero nuestra mente ha activado una alerta emocional cuando ha visto una sombra parecida que ya ancló en el pasado. Cuando no hacemos caso a esa llamada recurrente de nuestro cuerpo por intentar liberar lo que está sintiendo, vamos desgastando poco a poco aquella parte de él afectada, generando una vulnerabilidad a la enfermedad. Y acabamos arrastrando una carga emocional que en realidad no necesitamos. Entonces ¿por qué no dejarla ir? Todos estamos vivos, pero ¿cuantos de nosotros decidimos subirnos a la vida sabiendo que no dejaremos jamás de sentir? ¿Por qué no hacer ese viaje más ligero y agradable? Por más que nos esforcemos no podremos huir de nosotros, no podremos dejar de sentir y esta terapia puede ser una forma de ayudarnos a que ese camino sea más fácil. La Terapia de Alineación Emocional nos permite volver a sentirnos uno, consiguiendo que nuestra mente y nuestras emociones se alineen, dialoguen, se entiendan y hagan las paces para volver a cogerse de la mano. Aprendamos a crecer en armonía con nosotros mismos.
La Terapia de Alineación Emocional nos permite volver a sentirnos uno,
consiguiendo que nuestra mente y nuestras emociones se alineen, dialoguen, se entiendan y hagan las paces para volver a cogerse de la mano.

Eva-Ruth González García