El Yin y el Yang 2


 
 

En nuestro día a día, en todas partes encontramos expresiones del Yin y el Yang . Cada movimiento que hacemos de avance o de retroceso en cualquier aspecto de nuestra vida, automáticamente se ve compensado por el movimiento contrario que surge del propio sistema. Y más allá de la alternancia entre yin y el yang, la propia constitución del universo se basa en la coexistencia de estas dos polaridades.

En física tenemos las fuerzas centrífuga (la componente yang) y centrípeta (la componente yin), en nuestra biología nos encontramos con fases de descanso y fases de actividad, a nivel astronómico tenemos a la noche y el día o incluso, el binomio que formaría una estrella (yang) y un agujero negro (yin). En cualquier proceso, sistema o construcción que examinemos, en cualquier espacio, pensamiento, actitud, perspectiva siempre podemos encontrar que el todo (aquello observado) está formado por, y a la vez es el resultado, de dos componentes, a saber, la componente Yin y la componente Yang; una unidad formada a partir de dos mitades complementarias.

Biología y energía

Desde una perspectiva muy biológica, por ejemplo, podemos observar el fenómeno de la concepción humana como la creación de una unidad (cigoto http://es.wikipedia.org/wiki/Cigoto) a partir de la unión de los dos gametos, el espermatozoide y el óvulo. Esta unión de gametos complementarios permite desarrollar al ser humano y, por extensión, cualquier forma de vida en nuestro sistema. Esta lectura biologista, a pesar de que en un primer momento pueda parecer que no guardar relación con los aspectos más energéticos del Yin y el Yang, encierra en si misma, las claves básicas que describen a la perfección este nivel de interacción.

En primer lugar, debemos ser conscientes que la unión gamética tiene como resultado directo la creación una vida unicelular que empieza expresándose a través de la energía Yin (la componente femenina). Al principio, la creación empieza en Yin y ese primer cigoto femenino, en esas pocas células, contiene la información completa de todo el proceso y de todo el ser. La componente Yin por tanto podemos interpretarla como el principio, el inicio, la dirección, el plan, la información, es la realidad no expresada, la idea, la inspiración, el ánima, la sabiduría, la contención, lo que está en el centro, lo que está indiferenciado, lo que está todavía oculto o por hacer. Podemos ver por tanto, como todos los seres humanos hemos sido mujeres hasta la séptima semana de embarazo y es a partir de ese momento, que en el caso de los varones, el cromosoma Y empieza actuar iniciando la fase de diferenciación sexual que se prolonga hasta la 9ª semana mientras que en las mujeres el proceso continua sin alteraciones.

En segundo lugar, la lectura energética de este fenómeno nos da las claves fundamentales de las componentes Yin y Yang. La combinación femenina XX –la energía Yin– expresa la igualdad a la energía de la madre. La componente Yin no busca diferenciarse sino que busca perpetuar o continuar dentro del paradigma establecido. La combinación masculina XY –la energía Yang– en cambio, expresa precisamente todo lo contrario y su aparición inicia el proceso de diferenciación con la energía (y la biología) de la madre (que es yin). La energía Yang expresa en consecuencia, la diferencia, el cambio, la ruptura, el establecimiento de diferencias, el movimiento, la periferia, la realización, el espíritu, la ejecución, el recorrido, el camino.

Finalmente no podemos olvidar como, más allá del género que hayamos desarrollado a nivel biológico, todos nosotros partimos de una unidad formada a partir de dos gametos complementarios por tanto, a nivel constitutivo –más allá de nuestro género– todos nosotros tenemos en nuestro interior ambas tendencias energéticas la Yin y la Yang puesto que fuimos creados a partir de esos dos compoenentes.

Yin y Yang en la casa

Todos los elementos de nuestro universo (por grandes o pequeños que sean) funcionan de igual modo. Son de unidades completas pero en su interior, contienen las dos tendencias, la expansiva (Yang) y la contractiva (Yin).

En el caso de nuestro hogar, el Feng Shui nos indica que nuestro espacio es también la expresión de ambos componentes de modo y manera que siempre nos aconsejará antes un ambiente de equilibrio entre ambas polaridades que una marcada tendencia hacia alguno de ellos.

Uno de los primeros factores que permiten leer el estado y a la vez, ponderar el Yin y el Yang en la casa es el paradigma entre Orden y Caos (http://www.joanmiquelviade.com/es/fengshui/feng-shui-para-empresas-en-crisis-4-orden-y-caos/) del que se pueden realizar diversas lecturas.

En primer lugar podemos hablar del nivel de desorden en la casa: objetos fuera de lugar, organización de las habituaciones, contenido de armarios, etc. En este caso el Feng Shui nos aconseja el intentar siempre mantener un nivel de orden suficiente como para desarrollar una vida normal sin dificultades. Por ejemplo, en una casa con niños pequeños es normal que haya muchos objetos fuera de lugar. Habitualmente se trata de los objetos de los propios niños así que, si el nivel de desorden no llega a límites peligrosos, lo normal es que todo el mundo en la casa pueda desarrollar sus actividades sin mayor dificultad a pesar de ese cierto nivel de “desorden aparente”. Éste es un buen balance entre Yin y Yang.

Fijémonos que no se trata de un desorden en profundidad que afecte a las cuestiones vitales de la familia, a su salud, trabajo, etc. No. Sólo se trata de los juguetes de los niños así que, en esta situación, una familia con una actitud demasiado “ordenadora” de hecho nos estaría mostrando un balance energético, en el fondo, desequilibrado. El colectivo sería energéticamente disfuncional.

En resumen, asignar un lugar a las cosas y procurar que permanezcan en él cuando no son usadas es una manera de mantener el balance energético entre yin y yang en niveles adecuados y, al mismo tiempo, hacer una lectura generosa de cuales son las circunstancias actuales de la casa o familia (hijos, obras, cambios, época del años…) es la manera adecuada de ponderar donde se sitúa ese balance energéticamente adecuado y saludable.

En segundo lugar, en lo tocante al orden y el caos, es importante que nos demos permiso para poder cambiar dentro de nuestro hogar. Nuestra tendencia natural es a encontrar un lugar para una determinada cosa, distribuir una habituación, asignar una tarea y, a partir de ese momento, no volver a cuestionarla nunca. ¿Cuantas veces nos encontramos con figuritas de adorno dentro de vitrinas que llevan más de 25 años ocupando ese mismo lugar?

En su momento, cuando la figurilla llego a nuestra vida, alguien determinó que ese lugar era el adecuado porque esa figurilla simbolizaba algo concreto no obstante, no volver a cuestionarse nunca más la vigencia de su valor simbólico o su ubicación en la casa –que es lo que suele suceder– nos lleva a inmovilizar poco a poco la energía de nuestro hogar.

En esta línea deberíamos de vez en cuando preguntarnos, cuanto tiempo hace que no he cambiado la distribución de las habituaciones, he pintado, he renovado las figurillas, he cambiado los muebles, los libros, las cosas de lugar… Si bien es importante que los objetos encuentren su lugar, lo es todavía más que ese lugar sea revisado (y cuestionado) de vez en cuando.

El segundo componente importante en el balance Yin y Yang, lo constituye la alternancia de luz y oscuridad. La tendencia actual en la construcción es la de polarizar las áreas de la casa de manera extrema, maximizando áreas Yang en algunas habitaciones con grandes cristaleras y ventanales, paredes muy finas y materiales de separación muy delgados y de muy baja calidad en contraposición a la tendencia yin que propone al mismo tiempo, la reducción drástica de los espacios, la existencia de habituaciones muy pequeñas sin ventilación ni luz natural donde se ubican servicios y dependencias secundarias. Este tipo de viviendas tiende a polarizar mucho el ambiente llamando a energías Yin y Yang muy extremas a la vez que de muy baja cualidad.

En estos casos lo más adecuado es jugar con la luz y el uso de los espacios al máximo, procurando que esas grandes cristaleras directamente hacia la luz siempre tengan unas cortinas para matizarla a la vez que jugando con esferas facetadas, focos, velas o cualquier otro ardid para desplazar luz (si puede ser natural) hacia las zonas desfavorecidas.

Por otro lado, la reducción drástica de los espacios en los dormitorios nos presenta un modelo de vivienda en la que no se pueden realizar (sobretodo en el caso de los niños pequeños) actividades en la habitación y cualquier movimiento, debe ser desarrollado en el espacio común de la vivienda. Ciertamente esta tendencia favorece la interacción social pero cuando es extrema, como en el caso de estas modernas viviendas con grandes salones y habitaciones minúsculas, no ayuda a la percepción territorial, al establecimiento de límites o incluso al desarrollo de las diversas fases de separación psicológicasocial entre niños y padres.

Más allá del propio Feng Shui, el concepto de territorio, de espacio personal, es también uno de los pilares de un desarrollo psicológico personal sano así que, en la medida que las medidas de la vivienda lo permitan, es importante favorecer el uso del espacio común para las actividades comunes y al mismo tiempo, el uso del espacio privado para las actividades individuales así que, por extensión, es importante, enseñar a los niños el uso de su espacio privado para el desarrollo de sus actividades.

En el próximo artículo, continuaremos hablando de temas relativos al Yin y el Yang en la vivienda y en nuestro estilo de vida. Hasta pronto.

Fuentes
Chica, J.M, Apuntes del curso de experto en Feng Shui, 2004:Barcelona, edición de El Taller del Habitad.
Hib, J. Embriología Médica, Edición 6ª, Editorial Interamericana.Hill
Méndez Gloria, Audio apuntes del curso del Master de Coaching, 2010:Barcelona, Grabación personal con el consentimiento de Coaching Solutions.
Welwood, J, Amar y despertar, 2000: Barcelona, Ediciones Obelisco

Joan Miquel Viadé