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LA NATURALEZA EMITE SECUENCIAS VIBRATORIAS SONORAS INTELIGENTES,
CON CAPACIDAD PLÁSTICA E INTENCIONALIDAD.
Su objetivo: nuestro equilibrio, el aporte de vitalidad y reconducirnos un estado de conciencia unificado con la tierra y el cosmos.
La naturaleza ante nuestra presencia es capaz de emitir frecuencias personalizadas con objetivos y capacidades claramente terapéuticas, destinadas no solo a afectar a colectivos humanos como ser grupal, sino que tambien tiene la capacidad de emitir e interactuar ante cada uno de nosotros de forma totalmente personalizada y sin prejuicios.
Un nuevo concepto de relación sanadora con la tierra emerge con fuerza, despuntando los albores de lo que será la recuperación de nuestra capacidad de autocuración, sanando en contacto intimo con la naturaleza, compartiendo códigos vibratorios y por fin, comprendiendo que todos somos uno y formamos parte de un mismo ser.
Llevo más de 23 años investigando y observando como el sonido procedente del campo sonoro de la tierra afecta a nuestras emociones y que mecanismos utiliza para interactuar con nosotros y reequilibrar nuestro campo electromagnético. He visitado diferentes lugares del planeta, he medido y analizado su campo sonoro y he observando como el sonido de cada lugar es peculiar y muestra secuencias vibratorias representativas del carácter colectivo de las personas que habitan el lugar, y tambien he observado como las manifestaciones musicales tradicionales e incluso el lenguaje nativo es una fiel representación de las estructuras vibratorias del campo sonoro de la naturaleza en la que habitamos y estamos inmersos.
Todo ello me ha llevado a comprender porque todos los seres necesitamos contacto de inmersión con el campo vibratorio que emana la tierra, no solo para mantener el equilibrio sobre nuestras emociones y aumentar nuestros niveles de vitalidad, sino para retomar consciencia sobre nuestro proceso personal evolutivo, ya que todos, sin excepción estamos llamados a evolucionar conjuntamente con el planeta….
Pero aquella tarde del mes de abril del 2009 fue especialmente reveladora, regresaba de hacer una larga travesía por los montes de León, me había encontrado un poco de todo, incluso un temporal de nieve que me mantuvo atrapada durante 5 horas, hasta que un aldeano calzado con zuecos de madera se le ocurrió salir de su casa y subir al puerto antes de que anocheciera y me ayudo a desenterrar el coche que se me había quedado colgado en la cuneta. El eje de la dirección había quedado lastimado y una de las grabadoras nuevas había quedado totalmente inutilizable al caer en las oscuras aguas de un rio casi helado.
Ante tal panorama decidí regresar a casa con premura, pero durante el camino experimente como la preocupación me invadía, una preocupación claramente instalada en mi segundo chakra, (la reparación del coche, la perdida de una grabadora de alto coste,… )
Al llegar a la cima del Alto do Cebreiro la vista se mostró espectacular, redondeados valles alfombrados de verde brillante con miles de flores recién brotadas expresaban el primer aliento de la primavera. A pesar de la necesaria premura por mi regreso paré a escuchar y a sentir aquel momento y…no pude evitar la tentación de introducirme por uno de estos valles solitarios para grabar estos instantes. Preparé la instalación de micrófonos y empecé a grabar. Pero pasados unos 20 minutos me di cuenta de que mi estado emocional estaba totalmente colapsado por la preocupación y no conseguía relajarme.
A base de experiencia he observado que una de las reglas imprescindibles a la hora de grabar sonido con fines terapéuticos de calidad y efectivos es que el estado de la persona que realiza la grabación ha de estar en resonancia y comunión con el entono y, mantener un estado de relajación profunda durante toda la grabación. Este parámetro es importantísimo.
Pero este día en cuestión, no conseguía poner freno a mis preocupados pensamientos, y ante la incapacidad de relajarme en aquel hermoso lugar, se me ocurrió pedir ayuda al campo vibratorio de la naturaleza, pedí ayuda para mantener la mente serena y poder disfrutar de aquellos momentos.
Pasados unos 45 minutos, ya estaba experimentando un estado de bienestar, de agradecimiento por el momento presente y de despreocupación que nada tenían que ver con mi estado emocional de mi llegada. Finalice la grabación, di las gracias y reanude mi viaje de regreso, alegre, confiada, animada.
Una semana más tarde introduje el audio grabado en el ordenador, lo escuché y sin recordar lo sucedido solo me centré en la calidad del sonido y lo archivé para analizarlo más tarde, pero justo cuando cerraba el programa pulse sin querer el cursor de minimización del grafico de onda, y al comprimirse pude ver con sorpresa que el espectro de onda no era igual en toda la grabación. Aquello me alarmo!, ¿da mala señal el micro?, pensé, y me puse a comprobar el buen estado de todo el material. Todas las señales eran correctas!.... porque esta diferencia de onda, ¿ que había pasado durante la grabación?, ¿porque había tanta diferencia entre los primeros 20 minutos y el resto de la grabación?.
Durante las siguientes seis horas desmenuce todo el audio, analizando e imprimiendo mapas de frecuencias en 3D de cada una de las secciones, comprobando las tonalidades, hasta que finalmente descubrí, al igual que cuando miramos un dibujo holográfico, que los mapas estaban mostrando el negativo en Hercios de mi estado emocional. Es decir, las franjas de frecuencias que emergían con más presencia en el mapa, correspondían con mi centro energético más debilitado en el momento de la grabación. Como se puede ver el mapa en 3D situado sobre estas líneas.
Durante los primeros 20 minutos, que antes he señalado como momentos de preocupación por temas relacionados con el segundo chakra, los grillos emitieron su canto en un rango de frecuencias especificas para desbloquear y vitalizar prioritariamente este centro, su forma de actuación es por resonancia, dando como resultado la alcalinización y el desbloqueo emocional de la preocupación y el reequilibrado energético de este centro.
Pero cuando se analizan los siguientes 40 minutos de esta misma grabación, se observa como los mismos grillos van modificando paulatinamente su frecuencia de emisión, para dar vitalidad al V y VI chakra, reconduciendo su canto a medio tono más alto, junto al canto de los pájaros presentes que tambien modifican sus cantos con emisiones rítmicas diferenciadas, consiguiendo de esta manera y por resonancia vibratoria que quinto y sexto chakra se estabilicen para favorecer un sentimiento de confianza ante el proceso de la vida y de las propias capacidades creativas.
La primera reacción tras estas observaciones, fue la de experimentar la grabación con otras 45 personas aquejadas de tristeza, pesimismo y/o miedo al futuro y con 5 mujeres transitando por una fase avanzada de tratamiento oncológico. Días después un porcentaje de 41 sobre 50 referían haber experimentado una modificación de su estado de temor, preocupación y pesimismo tras la exposición de 45 minutos a la grabación, y sobretodo lo que más valoraron fue la experimentación de un estado de confianza. El resto dijo no haber sido conscientes de ningún cambio.
Tambien hemos experimentado sus efectos en la sala de espera de una clínica de hidroterapia de Colón de Gijón, y los resultados ante el agradecimiento de los profesionales han sido que los pacientes entran más relajados, más confiados y que realizan sus evacuaciones en menos tiempo que el acostumbrado. Con animales estresados o con miedo la respuesta es casi inmediatas!,
Pero más importante de a quien y como se esta aplicando este sonido en estos momentos, es que nos reveló por primera vez que la naturaleza ante nuestra presencia es capaz de emitir frecuencias personalizadas con objetivos y capacidades claramente terapéuticas, destinadas no solo a afectar a colectivos humanos como ser grupal, sino que tambien tiene la capacidad de emitir e interactuar ante cada uno de nosotros de forma totalmente personalizada y sin prejuicios.
Un nuevo concepto de relación sanadora con la tierra emerge con fuerza, despuntando los albores de lo que será la recuperación de nuestra capacidad de autocuración, sanando en contacto intimo con la naturaleza, compartiendo códigos vibratorios y por fin, comprendiendo que todos somos uno y formamos parte de un mismo ser.
Actualmente estoy conduciendo a personas en procesos vitales graves a retomar un contacto profundo con el campo vibratorio de la tierra y descubrir su capacidad de autoreequilibrio, sea a través de exposiciones presénciales y directas en plena naturaleza o a través de grabaciones realizadas específicamente para fines terapéuticos….