Flor de la vida

el mandala


 
 

La flor de la vida o Flos Vitæ es un patrón geométrico que ha sido usado por diversas filosofías y doctrinas esotéricas del mundo como símbolo de la vida y la creación. Se trata de una figura compuesta de 19 círculos entrelazados y distribuidos de manera que configuran flores de seis pétalos equidistantes y cuyos extremos están separados a 60º en cada uno de los círculos. El centro de cada círculo coincide en la circunferencia de los seis círculos que lo rodean, todos del mismo diámetro.

Este símbolo arquetípico data de hace más de seis mil años. Su más antiguo registro conocido se encuentra tallado en una pared del antiguo templo de Abydos, en Egipto, aunque lo cierto es que sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Puede decirse que este patrón es de origen natural y no artificial. Es el primer patrón de la Naturaleza.


A través de la historia, filósofos y artistas, al igual que arquitectos de todo el mundo, han percibido que la Flor de la Vida tiene una forma perfecta en proporción y armonía, razón por la cual adquirió su condición sagrada, y también muestra las formas fundamentales del espacio y el tiempo. En este sentido, es una expresión visual de las conexiones que la vida tiene con todos los seres humanos, por lo que algunos creen que contiene algún tipo de información básica sobre todos los seres vivientes.

Representa también el ciclo del árbol frutal. Un árbol frutal genera una pequeña flor, la cual pasa por una metamorfosis y se convierte en fruto. El fruto contiene una semilla que cae a la tierra y crece como otro árbol. Entonces hay un ciclo de árbol a flor, flor a fruto, fruto a semilla, y de semilla, de nuevo a árbol, en esos cinco pasos.

Bidimiensionalmente, observamos únicamente 19 círculos, pero si nuestra mente es capaz de percibir la figura en tres dimensiones, veremos que en realidad son 27 esferas formando un cubo exacto, 8 de las cuales están ocultas a nuestra simple percepción.

El Vesica Piscis, formado por la intersección de dos círculos, es el comienzo de la configuración geométrica de la Flor de la Vida. También se le conoce como Hieros Gamos (Ιερός Γάμος), es decir, la Unión Sagrada, pues de esta unión se generan todas las formas geométricas arquetípicas existentes.