
De la misma manera que en la naturaleza hay zonas soleadas, umbrías, húmedas, secas, con viento o calma… lo mismo sucede en nosotros. Carencias, traumas, bloqueos, en nuestros cuerpos, emocional, mental, espiritual…..se hacen sentir en nuestro cuerpo físico. Llaman a la puerta de nuestra consciencia, mediante, dolores, molestias, sensaciones desagradables, enfermedad…
En una zona excesivamente húmeda de la naturaleza, cuando aparece el sol, empieza a través del calor, evaporar el exceso de humedad, secarse. O en una zona excesivamente seca, cesa el viento, llueve se humedece, se produce la alquimia. El paralelismo también es evidente en nosotros.
Ante una emoción que pensamos que no podemos resolver, la bloqueamos, la ignoramos y vamos creando una coraza que nos va desconectando cada vez más de la realidad, para evitar sentir-conectar con aquella emoción y queda almacenada. Adoptamos una postura corporal forzada, eso causa un desequilibrio y como si de un castillo de naipes se tratara, el desequilibrio en un elemento, propiciara el descontrol en otro afectandonos en mayor o menor medida propiciando molestias, contracturas, inflamación, dolor, malestar..
Cuanto más intensamente nos reclama la atención, con una capa más gruesa e impenetrable nos protegemos. Muy a menudo la hemos magnificado y no nos vemos capaces de abordarla, a no ser que algún profesional nos ayude mediante alguna terapia, a ser conscientes y poco a poco, desbloquear y dar herramientas que nos ayudaran a resolver el conflicto.
Ese hielo (agua solidificada por el miedo) que ha ido creando el bloqueo, poco a poco se ira deshaciendo cuando la llama del corazón (amor, aceptación, compresión) vuelva a circular y llenar los espacios vacíos. O ese fuego descontrolado, que nos llena de ira, y hace que las emociones se desborden, cuando es templada por el agua del manantial de la sabudiria ancestal, que nos proporcionan los riñones. Se abre camino la luz entre nuestras sombras, que poco a poco se reflejará en diferentes ámbitos de nuestra existencia, haciendo variar patrones establecidos y que creíamos que eran inamovibles.
Cuando tratamos de una manera integral cualquier desequilibrio tenemos más posibilidades de llegar hasta la causa a través del síntoma, en vez de atacar el síntoma e ir ocultando la causa que volverá a manifestarse utilizando otra sintomatología y cada vez aumentando la intensidad, para movernos hacia la resolución o tal vez a la enfermedad.
Aprender a escuchar el cuerpo, ser conscientes de él, cubrir nuestras necesidades no sólo físicas, emocionales, intelectuales, espirituales, disfrutar del tiempo libre, tener relaciones que nos enriquezcan, nutran. Sentirnos bien con nosotros mismos, valorados, queridos,trabajar en resolver los conflictos que nos impiden Ser, pedir y confiar en la ayuda de un terapeuta que nos proporcionará ese espacio íntimo, seguro, respetuoso con nosotros y con nuestro ritmo.
Anna M Arnau
Terapeuta Shiatsu i moviment
Giodo Shiatsu