
Ya ha llegado el frío, para algunos es de agradecer después del caluroso verano y para otros…..es sinónimo de gripes, catarros y otras patologías invernales.
El tener una dieta equilibrada y sana es un factor importante para aumentar nuestras defensas y estar protegido frente a las inclemencias del tiempo, a fin de cuentas en nuestra dieta está la base para mantenernos sanos. La dieta inadecuada es un agente externo que puede afectar a nuestras defensas, sobre todo cuando se mezcla con otros factores como los bruscos cambios de temperatura del otoño, el estrés prolongado, la falta de sueño, actitudes y emociones agresivas, consumo de fármacos, etc.
La mayor parte de los problemas de tipo inmune se deben al maltrato dado al Sistema digestivo por una nutrición inadecuada (poca fibra, exceso de fritos y grasas saturadas) así como consumo de café, leche, azúcar y alcohol, a lo que hay que unir el consumo elevado de antibióticos, laxantes, etc y las infecciones intestinales.
Al igual que hay alimentos que deprimen las defensas, hay otros cuyo consumo habitual las eleva. La Dieta Mediterránea constituye un factor protector para el organismo gracias a su riqueza en nutrientes, vitaminas, sustancias antioxidantes, y por supuesto nos puede ayudar a adelgazar