
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que se caracteriza por lesiones bien definidas, con escamas típicas blanco-nacaradas, y que, en un 30% de los casos, también afecta a las articulaciones (artritis psoriásica). Sin embargo, las consecuencias psicológicas son tan importantes como las lesiones físicas.
La psoriasis es una enfermedad inmunológica en la que se desarrollan lesiones en la piel debidas a una renovación acelerada de sus células. En lugar de cada 28 días, se renuevan cada tres o cuatro. Las lesiones pican y duelen y, en ocasiones, terminan por agrietarse y sangrar. Aunque en muchas personas se concentran en zonas poco visibles, es una patología caracterizada por su gran impacto psicológico.
Los nuevos tratamientos biológicos se administran por vía subcutánea, son muy eficaces y mejoran la calidad de vida de muchos pacientes.
La repercusión psicológica puede ser muy importante aunque la persona tenga pocas lesiones, si están en la cara o en los brazos son muy visibles. Muchas personas con psoriasis se sienten rechazadas por los demás".Si hay muchas lesiones, la vida cotidiana es muy complicada.
Muchas personas limitan su vida laboral y social. En ocasiones, los afectados sufren el modo severo de la enfermedad o no responden bien al tratamiento. Si además trabajan de cara al público, la situación se complica.
Tratamientos
La enfermedad, que no es infecciosa ni contagiosa, se clasifica en función de su gravedad: es leve si afecta al 2% o menos del cuerpo; moderada si afecta a entre el 2% y el 10%; y grave si afecta a más del 10%. Uno de cada cinco enfermos la sufre en grado moderado o grave. En cuanto al tipo, la más habitual es la psoriasis de placas, con lesiones rojas infladas y cubiertas por escamas blancas, sobre todo en codos, rodillas, cuero cabelludo y torso. La forma más grave es la eritrodérmica, que afecta a casi todo el cuerpo y es muy inflamatoria. A pesar de que esta enfermedad no tiene cura, se pueden reducir en gran medida las lesiones y las consiguientes molestias.
Los tratamientos han mejorado en los últimos años al conocerse mejor sus bases moleculares. Si hay pocas lesiones, se opta por productos tópicos, derivados de la vitamina D o breas (por sus propiedades antiinflamatorias y antidescamativas). Si el número de lesiones es elevado, se sigue un tratamiento con fototerapia UVB, fotoquimioterapia (asociación de rayos ultravioleta A con psoraleno -PUVA-, siempre bajo supervisión de un dermatólogo), baños de sol y medicamentos orales como los retinoides (derivados de la vitamina A) y la ciclosporina.
A los problemas físicos y psicológicos se suma la incomprensión y el rechazo. Uno de cada tres ciudadanos desconoce que la psoriasis no es contagiosa y el 5% cree que se puede transmitir por un beso. Casi la mitad de los enfermos siente que los demás les tratan de forma distinta debido a su patología. Es fundamental tomar conciencia de que la psoriasis no supone peligro de contagio ni impide relacionarse con los afectados con total normalidad.