Coaching para actores

una cuestión de confianza


 
 

En ocasiones anteriores hemos indicado que una de las actividades fundamentales de un Coach es la de despertar en el cliente o Coachee el hallazgo de elementos y herramientas para una observación interior que ayude a destrabar conceptos y creencias erróneamente instaurados en él, consiguiendo poner en marcha acciones alternativas suficientes para permitir conseguir objetivos . Es en esa función del Coach donde ciertas profesiones encuentran recursos importantes para permitir enfrentar situaciones que exijan de un aprendizaje "limpio”, es decir, sin contaminarse de presupuestos o prejuicios. Puede ser una entrevista laboral, una negociación, una decisión personal a través del análisis o incluso, en el caso de los actores, la preparación de un personaje.

En los últimos tiempos la figura del Coach va ganando terreno también en el mundo de la interpretación, puesto que un actor o una actriz deben poner en juego en la preparación de un personaje variados recursos creativos además de la técnica interpretativa. Esa es la diferencia que distingue a alguien que dispone de conocimientos de un artista, el uso de la creatividad en su trabajo. El Coach, sin necesidad de que la situación sea una típica situación de Coaching, esto es, que exista una crisis o que se busque conseguir que la otra persona crezca en situaciones donde se ha quedado bloqueada, trabaja con el actor o actriz para, facilitándole su propio autoanálisis, que éste o ésta descubra recursos y emociones necesarias dentro de sí para la comprensión y adaptación al personaje, y que a partir de ellas y bajo el acompañamiento del Coach desarrolle los aprendizajes necesarios para aproximarse el sentido que precisa ese personaje o a una acción concreta del mismo dentro de un trabajo actoral concreto.

Es en el aspecto concreto del aprendizaje donde el Coaching logra alcanzar su verdadera dimensión de ayuda al crecimiento de la persona, permitiendo eliminar cualquier atisbo de prejuicio o creencia que pueda obstaculizar el rendimiento al cien por cien del actor, puesto que así puede "absorber" cualquier aspecto de la idiosincrasia de su personaje sin ninguna rémora. Además se produce un efecto adicional de confianza, porque el actor sabe que su Coach le guiará ante cualquier necesidad de descubrimiento adicional. El entregarse así, sin reservas ni límites, con una confianza plena en que el dispone de los recursos y de las emociones necesarias y si no los encuentra tiene a alguien que puede ayudarle a hacerlo, es curiosamente el deseo más íntimo de cualquier actor que se precie, y como hemos dicho antes un hecho que marca la diferencia esencial entre la técnica y el arte.

Y como siempre, el Coach facilita o guía, nunca aconseja o dirige, con lo cual la satisfacción del profesional es máxima. Es precisamente este, actor o actriz, quien da verdadero sentido a la intervención del Coach y le habilita. Ya empezamos a saber que esto del Coaching es sobre todo, una cuestión de confianza.

Coaching para Todos