El duelo, perder para ganar

El duelo, perder para ganar

Ese tiempo que nos dedicamos a divagar en aquella pérdida y anhelo, que ya no existe y que nos duele. Sin embargo, ya sabemos de su existencia desde que intuimos que algo nos atrapa.

Tú mismo ya lo conoces, a veces sin llegar a experimentarlo, y lo valoramos como un trauma que nos recorre cada trocito de nuestro ser. Deberían de enseñarnos desde pequeños este tipo de asignatura pendiente para aprobarla cuando nos pongan el día del examen sorpresa.
Quizás ahora sabríamos enfocarlo mejor o quizás no, porque no supimos entender aquellas sensaciones abstractas. Bueno, una sorpresa es siempre misterio y podremos descubrir su secreto de la mejor manera para ti, para mí y para tú alrededor.

Y mientras, vamos casi adaptándonos a nuestra nueva vida, esa de color oscuro pero que vamos dándole forma con nuestro esfuerzo y recuperando el aliento que se nos escapó.
¿Qué te parece si estudiamos ahora la otra parte del duelo?

Aquella que incluso huele bien.

También podemos definirlo como la competición entre dos equipos deportivos que se disputan en la pista principal del estadio olímpico. Sí, es un claro ejemplo de máximo rendimiento a ganar o perder. Cualquier equipo desea llevarse el trofeo y poder compartirlo. Claro que también existe la posibilidad de no ganar, pero no la contemplamos mientras dure el tiempo de partido y aspiramos a golear a nuestro rival, cuantos más mejor.

Y aquí, entra en juego la Resiliencia… ¿la conoces?
“Aborda la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos”.
Porque nuestro rival es la tristeza, la nostalgia, sentimiento de pérdida, y batallamos sin ningún equipo, somos nosotros mismos, un partido sin competición que depende de un solo goleador.
Hemos marcado muchos, muchísimos y ahora el árbitro paró el tiempo. Se para nuestro reloj, para ganar, perder o empatar. Ahora te toca golpear a ti pa para aprender a girar las manecillas y gritar GOL!

Y ahora vamos a recorrer este tiempo, no de olvido, sólo con unos zapatos viejos y brillantes y pulirlos en cada parada.
Y mirar atrás, y observar las huellas que pisamos, ahora limpias.

Aquellas que ganen…

-Mejoras tu autoimagen y autoestima.
-Te juzgas menos a ti misma y a los demás.
-Eres optimista.
-Te gustan los retos.
-Te mantienes saludable.
-Sueles tener éxito en los estudios y trabajo.
-Tienes un nivel de bienestar general bastante positivo.
-Estás menos predispuesta a la depresión o ansiedad.
-Ayudan a los demás a ver el vaso “medio lleno”
-Eres de inspiración para otros.

Te invito a que conviertas tu duelo en una competición para ganar y descálzate de esas zapatillas rotas para recorrer contra tu rival, tú mism@.

Mª Luisa de la Plaza